REFLEXIONES SOBRE LA VERDAD Y SUS CONSECUENCIAS

La verdad es un amplísimo tema del cual podríamos discutir durante páginas y páginas interminablemente y que puede ser enfocado desde diferentes puntos de vista, filosóficos, psicológicos, la necesidad de la verdad en pareja, la función de los secretos familiares, la verdad que no es necesario compartir…en este artículo reflexionaremos sobre algunos de ellos.

– ¡Cuánto fervor por la verdad! Perdóneme, profesor Nietzse si le parezco desafiante, pero hemos acordado decir la verdad. Usted habla de la verdad en un tono sagrado, como si quisiera sustituir una religión por otra. Permítame hacer de abogado del diablo. Permítame preguntarle: ¿por qué tanta pasión, tanta reverencia, por la verdad? ¿Cómo beneficiaría a mi paciente de esta mañana?

– Lo sagrado no es la verdad, sino la búsqueda que cada cual hace de su propia verdad! Hay quien asegura que mi obra filosófica está constituida sobre la arena: mis opiniones cambian sin cesar. Pero una de mis frases de granito dice: “Llega a ser quien eres” ¿Y cómo puede alguien descubrir quien y qué es sin la verdad?

– Pero la verdad es que a mi paciente le queda poco tiempo de vida. ¿Le ofrezco la verdad?

– La elección verdadera, la elección plena- respondió Nietzsche- sólo puede florecer con la luz de la verdad. ¿Cómo sería posible de otro modo?

El día que Nietzsche lloró. Irvin D. Yalom

Muchos grandes pensadores a lo largo de la historia han escrito sobre la verdad. “La verdad os hará libres” afirmó Jesucristo (Jn, 8, 32). Esa libertad individual radica en contestarnos las siguientes preguntas: ¿Cuál es mi verdad? ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi sombra, de qué está hecha? ¿Qué es lo que más rechazo de mi y que emerge con más fuerza cuanto más intento no verlo? Todas estar respuestas configuran nuestro ser verdadero y es muy importante escucharlas para conocer nuestra verdad y relacionarnos con autenticidad.

Anne Ancelin Schützenberger en su libro ¡Ay, mis ancestros! Escribe las palabras de Claudine Vegh “ vale más saber una verdad, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros (porque no somos actores profesionales) y ese secreto, ese no-dicho, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo. El secreto siempre es un problema.” ¿Es esto así en todos los casos? En algunos contextos familiares o grupales ocultamos la verdad interfiriendo en la capacidad de tomar decisiones de los otros integrantes de la familia o grupo, o en su forma de afrontar la vida o la muerte (como en el caso de ocultamiento de enfermedad grave de uno de los miembros) La mayoría de las veces lo hacemos desde la intención de proteger a los otros miembros, obviando su capacidad adulta de lidiar con la noticia (y con el dolor, el miedo y la tristeza que ésta probablemente cause) y en estos casos el impacto del secreto a largo plazo y la sensación de angustia subyacente que la familia va a vivir durante todo el tiempo que el secreto se sostenga es mayor que el impacto que la verdad habría causado.

En contextos individuales ocultamos o tapamos muchas veces la parte de nuestra sombra que proyectamos más rechazo externo puede causar. Es tanto el miedo que esto nos causa que intentamos ocultarla incluso a nosotros mismos y es aquí cuando se crea el “efecto pelota de playa” que cuanto más intentamos ocultarla debajo del agua con más fuerza sale propulsada hacia el exterior, y nuestra verdad se cuela en los momentos más inesperados. La clave del equilibrio emocional pasa por contemplarla y hacernos conscientes de nuestro “yo rechazado” y de las emociones que éste nos despierta, para darle un espacio.

Esta verdad favorece que alcancemos una libertad interna y una honestidad con nosotros mismos que contribuye a nuestro equilibrio emocional.

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