¿Qué problemas psicológicos atendemos?

Como persona eres única y tienes tus propias vivencias, recursos  y maneras de gestionar las situaciones de la vida y tus problemas psicológicos. Tener en cuenta esto es muy importante a la hora de aplicar un tratamiento psicológico. En Alcea ponemos atención a tus particularidades individuales, de manera que la terapia sea un “traje a medida” que se adapte a tus necesidades.

Por si te sirve de orientación, te dejamos aquí los problemas psicológicos más frecuentes con las que trabajamos. Pero si necesitas más información específica, contáctanos estaremos encantados de atenderte.

Problemas psicológicos frecuentes

problemas psicológicos

ANSIEDAD

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD Y CUÁNDO PUEDE SER UN PROBLEMA?

Ansiedad y miedo van de la mano ya que ambos son respuestas desagradables del organismo que aparecen ante la percepción de una posible amenaza para tu integridad física o mental. Activan una respuesta de lucha o huida, te ponen en alerta y te preparan para la acción. El miedo aparece ante una amenaza concreta (real o imaginaria), mientras que la ansiedad emerge por una amenaza más difusa, menos clara.

La ansiedad adaptativa

La ansiedad es una experiencia común y universal. Su función prioritaria es garantizar tu supervivencia y se activa ante el menor signo de peligro. Esto se da porque la vida está repleta de incertidumbres (exámenes, presentaciones, cambios inesperados, entrevistas…). Esta emoción intensa y desagradable puede ayudarte a superar situaciones amenazantes, ya que te activa y te pone en la alerta necesaria para enfrentarlas. De forma puntual, tu organismo se prepara instintivamente para anticipar peligros y responder ante ellos con eficacia.

La ansiedad como problema

Sin embargo, cuando la ansiedad es intensa, limitante, duradera o se activa ante estímulos que aparentemente no representan un peligro real, hablamos de ansiedad desadaptativa o incluso de trastornos de ansiedad.

PROBLEMAS Y TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Sabemos que sufrir de ansiedad implica un elevado sufrimiento para ti. Puedes contactar una y otra vez con la intensa y desagradable sensación de angustia y activación.Estos son los problemas de ansiedad típicos:

  • Ansiedad ante los exámenes: miedo intenso y persistente que experimentas frente a situaciones de evaluación dentro del ámbito educativo.
  • Miedo a hablar en público: aparece ante intervenciones en público, entrevistas de trabajo, oposiciones, etc. Es decir ante cualquier situación donde tus capacidades son evaluadas.
  • Ataques de pánico o crisis de ansiedad: reacción de ansiedad muy intensa, acompañada de la sensación de falta de capacidad para controlar esta reacción e incluso la convicción de que puedes llegar a morir en ese momento. Suele estar ocasionada o acompañada de pensamientos catastrofistas que interpretan la inminencia de un peligro, interno o externo.
  • Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): ansiedad constante y a largo plazo, sin saber su causa.
  • Agorafobia: es un trastorno de ansiedad que consiste en el miedo a las situaciones cuya evitación es difícil o embarazosa o donde no puedes recibir ayuda en caso de sufrir una crisis de pánico. La agorafobia está especialmente relacionada con el temor intenso a los espacios abiertos o públicos en los que pueden presentarse aglomeraciones.
  • Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT): se caracteriza por la aparición de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que ha involucrado un daño físico o ha sido de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para ti.
  • Hipocondría: trastorno de ansiedad en el que te preocupas de manera constante y obsesiva por tu salud y por una tendencia a exagerar los sufrimientos, que pueden ser reales o imaginarios.

SÍNTOMAS DE LA ANSIEDAD

La ansiedad genera mucho malestar: experimentas reacciones desagradables, intensas, recurrentes, que escapan a tu control y que suelen limitar tu vida diaria. A diferencia del nerviosismo, los síntomas de la ansiedad son muy intensos y no son proporcionales a los estímulos que los provocan.

  • Cognitivamente: preocupación excesiva, ideas obsesivas, pensamiento acelerado, confusión, “quedarte en blanco”, pensamientos negativos y catastróficos, hiper-vigilancia, problemas de memoria y concentración.
  • Emocionalmente: miedo, alerta, tensión, angustia intensa y/o difusa, inseguridad, irascibilidad, incertidumbre, agobio e inquietud, sensación de pérdida de control, sensación de extrañeza y/o vacío.
  • Conductualmente: hiperactividad, movimientos repetitivos, tartamudez, evitación de las situaciones temidas, verborrea, dificultad en la toma de decisiones, consumo de sustancias (comida, bebida, alcohol, tabaco…).
  • A nivel fisiológico: fuertes cambios fisiológicos (cardiacos, respiratorios, etc.), inquietud motora, tensión en la expresión facial, nudo en el estómago, rigidez o debilidad muscular, dolor de cabeza, dolores tensionales, temblores, mareos, sudoración, sensación de ahogo y de nudo en el estómago.
  • A nivel social: impulsividad o temor ante los conflictos interpersonales y dificultades para expresar opiniones y hacer valer tus derechos ante los demás.

CAUSAS DE LA ANSIEDAD COMO PROBLEMA

La causa primera de la ansiedad es la sobre-activación de tus sistemas de respuesta, que te mantienen en un estado de tensión y alerta casi constantes, sin responder necesaria ni directamente a causas concretas e inmediatas.

Aunque son múltiples las circunstancias de la sobre-activación, éstas son algunas de las causas más frecuentes:

  • Genética: hay personas que presentan una predisposición mayor a padecer ansiedad. Es frecuente de hecho que la ansiedad esté presente en diversos miembros de la misma familia, las personas que tienen algún familiar que padece ansiedad, tienen un 38% más de probabilidades de desarrollar un trastorno de ansiedad.
  • Factores ambientales: la ansiedad está presente en las personas enfrentadas a altos niveles de estrés (o situaciones amenazantes) de manera prolongada o puntual pero intensamente. Puede que las situaciones amenazantes estén presentes hoy, o puede que ya no, pero que debido a su repetición o intensidad hayan dejado una “huella” en el sistema de activación de la persona. Pueden ser problemas financieros, demandas laborales, abuso emocional o físico, enfermedades, divorcios, embarazos, muertes, etc.
  • Cuestiones temperamentales: la personalidad también influye en la incidencia de la ansiedad. Las habilidades emocionales, cognitivas, conductuales y de manejo corporal de las personas son clave para enfrentar las situaciones de incertidumbre y amenaza de la vida.
  • Factores de género: Las mujeres presentan un riesgo dos veces superior al de los hombres de padecer un trastorno de ansiedad.

LA ANSIEDAD Y OTROS PROBLEMAS PSICOLÓGICOS

La ansiedad suele venir de la mano con otras problemáticas:

  • Ansiedad y depresión: aproximadamente el 58% de quienes sufren depresión presentan un trastorno de ansiedad.
  • Problemas sexuales: por ejemplo, disminución de la líbido.
  • Adicciones y consumo de sustancias: alcohol, drogas, comida, etc.
  • Dificultades de autoestima: por ejemplo, inseguridad y pérdida de la confianza en sí mismo.
  • Problemas psicosomáticos: por ejemplo, úlceras, problemas de piel, hipertensión, migraña.

EN TERAPIA

La psicoterapia es una herramienta potente y eficaz para el tratamiento de la ansiedad. La ansiedad desadaptativa requiere de una psicoterapia profunda e integral, con perspectiva y adaptada a tu realidad presente y pasada, con el objetivo de equilibrar y estabilizar tus estados de activación.

TRABAJO COGNITIVO:
  • Trabajaremos para ayudarte a comprender el origen de tus estados de ansiedad, a identificar las causas presentes y pasadas para poder intervenir en ellas y tomar nuevas decisiones.
  • Revisaremos los patrones de creencias que pueden estar limitando tu percepción de los peligros actuales.
  • Promoveremos un clima interior consciente y respetuoso (diálogos internos y auto-cuidado).
  • Obtendrás un “mapa de ti mismo”, para que puedas de manera autónoma conocer tu propio funcionamiento, saber qué estímulos activan la ansiedad e intervenir ante situaciones de amenaza con un mayor autocontrol.
TRABAJO EMOCIONAL Y CORPORAL:
  • Trabajaremos a nivel profundo con la memoria emocional, es decir, con las emociones auténticas fijadas en el cuerpo. Esto incluirá el trabajo de expresión y actualización emocional.
  • Pondremos énfasis en la obtención de recursos de contención y gestión emocional futura.
TRABAJO CONDUCTUAL:
  • Podrás identificar y realizar los cambios necesarios para un sano autocontrol de las amenazas: nueva toma de decisiones.

¿CÓMO EMPEZAR?

Cuando nos contactes, Leire o Lucía (nuestras directoras) tendrán una primera entrevista telefónica en la que te asignarán al psicoterapeuta que mejor encaje contigo.

Si lo prefieres puedes elegir al profesional con el que quieres trabajar.

Puedes llamarnos por teléfono al 91 529 57 35 (si no te atendemos puedes dejar tu mensaje en el contestador y te responderemos en la mayor brevedad). También puedes escribirnos un correo a info@alceapsicologia.com

ESTRÉS

EL ESTRÉS: ALGUNAS CLAVES

  • Es un proceso natural de activación fisiológica, mental y emocional, en el cual te enfrentas a las demandas de una situación importante para ti (decisiones, pérdidas, cambios en general, retos, matrimonios, nacimientos…).
  • Es un proceso que puede desencadenar reacciones desagradables (como la ansiedad o el nerviosismo) y/o reacciones agradables (como alegría, satisfacción, enfado, tristeza…).
  • Es un proceso que supone un sobreesfuerzo para tu organismo (al enfrentar la situación importante) que comienza con la activación del sistema nervioso simpático (aumento de la frecuencia cardiaca, sudoración, activación hormonal) y finaliza con cansancio.
  • Es un proceso interactivo y subjetivo: intervienen por un lado las situaciones externas, pero también tu percepción y valoración de estas situaciones y de los recursos que dispones para afrontarlas, es decir tus estrategias de afrontamiento, que también son percibidas y valoradas por ti mismo. Por lo tanto, una misma situación puede ser mucho más estresante para un individuo que para otro.

¿CUÁNDO SE CONVIERTE EL ESTRÉS EN UN PROBLEMA DE ESTRÉS?

  • El estrés puntualmente te puede servir de utilidad para enfrentar situaciones importantes, exigentes, peligrosas o desconocidas, pero si se mantiene en el tiempo y/o es muy intenso, puede perjudicarte.
  • Existe un estrés negativo, intenso y persistente, denominado “distress” en su acepción en inglés. Este tipo de estrés crónico, puede aparecer si en tu presente o tu pasado estás o has estado sometido a largo plazo a situaciones estresantes (en la familia, en el trabajo, etc.). Este tipo de estrés aumenta la probabilidad de desarrollar trastornos de ansiedad, cansancio crónico, agotamiento y otros problemas de salud, etc.
  • También es posible que la situación de estrés sea puntual, pero que dada su intensidad no puedas manejarla solo. Esto puede suceder con cambios bruscos de vida, separaciones, muertes, despidos, nacimientos, duelos… La terapia, en estas circunstancias en las que te puedes ver desbordado, puede resultar de utilidad para evitar que el estrés se cronifique.

EN TERAPIA

El tratamiento del estrés en terapia resulta muy útil. Trabajamos contigo para que puedas reducir tus niveles de estrés en el corto y largo plazo, ayudando a que desarrolles unas sanas estrategias de afrontamiento dependiendo de tu situación vital, ayudando a canalizar las emociones negativas asociadas al estrés y a las situaciones estresantes, pero sobre todo trabajamos para que puedas intervenir de manera Adulta sobre las causas del estrés, tomando nuevas decisiones interiores y externas.

¿CÓMO EMPEZAR?

Cuando nos contactes, Leire o Lucía (nuestras directoras) tendrán una primera entrevista telefónica en la que te asignarán al psicoterapeuta que mejor encaje contigo.

Si lo prefieres puedes elegir al profesional con el que quieres trabajar.

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DEPRESIÓN

¿QUÉ ES LA DEPRESION?

Entre los problemas emocionales más comunes, hay que destacar la depresión, cuyas características más llamativas son los sentimientos de tristeza o de vacío, la falta de energía para llevar a cabo las actividades del día a día, el pesimismo, la falta de esperanza y los pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.

Todos tenemos días en los que nos sentimos más bajos de ánimo y con menos energía, sin embargo, si este patrón se prolonga durante semanas o meses, es posible que necesites consultar con un profesional.

DEPRESIÓN Y PROBLEMÁTICAS SIMILARES

La depresión produce un enorme malestar no sólo en ti, si es que la padeces, sino también en tus amistades y familiares que se preocupan y se entristecen verte pasarlo mal. A continuación esbozamos brevemente las características de la depresión y de otras problemáticas que incluyen similitudes:

  • Depresión:
    • Sentimientos de tristeza o de vacío la mayor parte del tiempo
    • Llanto frecuente
    • Poca energía para llevar a cabo tus actividades rutinarias, a lo mejor incluso te quedas en la cama
    • Anhedonia: las actividades que antes te provocaban placer ahora ya no lo producen
    • Falta de esperanza
    • Pesimismo: tienes la sensación de que las cosas no van a cambiar para mejor, de que siempre estarás así
    • Dificultades para concentrarte y/o tomar decisiones sencillas
    • Cambios en la alimentación: comes mucho más que antes y ganas peso o por el contrario, apenas comes y te quedas muy delgado.
    • Cambios en los patrones de sueño: aumento o disminución de las horas de sueño
    • Pensamientos relacionados con la muerte o con el suicidio
  • Trastorno bipolar: alternas los episodios de euforia – en los que tienes mucha energía, pierdes muchas de tus inhibiciones, haces grandes proyectos y gastas ingentes cantidades de dinero – con los episodios de depresión donde sientes mucha tristeza, poca energía y pensamientos suicidas. Entre los episodios de euforia y los de depresión puede haber fases en las que te encuentres “normal”.
  • Apatía: se trata de un estado de baja energía y poca motivación en el que sientes indiferencia hacia los estímulos que habitualmente te movilizan o te hacen reaccionar.
  • Distimia: La distimia es parecida a la depresión aunque sus síntomas son menos intensos: te sientes cansado, indeciso, melancólico o irritable y no encuentras placer en casi nada.

SÍNTOMAS DE LA DEPRESIÓN

  • A nivel cognitivo: tu mente pasa mucho tiempo dando vueltas alrededor de pensamientos poco realistas como “todo es horrible”, “nadie me quiere”, “no merezco vivir” o “nada vale la pena”. A veces fantaseas con el suicidio.
  • A nivel emocional: estás tan triste que no logras alegrarte ni ilusionarte con nada o casi nada.
  • A nivel conductual: quizás te aísles y te alejes del contacto con los demás, rechazando invitaciones para quedar. Puede incluso que pases muchas horas tumbado en la cama o sobre el sofá, sin hacer nada.
  • A nivel fisiológico: se resienten áreas muy corporales como el apetito o el sueño que pueden aumentar o disminuir. Tienes menos deseo sexual. Pueden aparecer dolores psicosomáticos.
  • A nivel social: te vas alejando de tus amigos y/o familiares que se muestran preocupados o molestos recriminándote “tu actitud”.

CAUSAS DE LA DEPRESIÓN

La depresión puede tener causas muy diversas, aunque lo más habitual es que surja a raíz de una combinación de distintos elementos:

  • Factores genéticos: se ha observado una mayor incidencia de la depresión en personas cuyos familiares de primer grado (padres, hermanos) también la sufren.
  • Factores ambientales: si en tu infancia has vivido en un ambiente en el que no te han mostrado mucho afecto o no has recibido mucha estimulación, tendrás más posibilidades de sufrir depresión.
  • Factores temperamentales
  • Factores de género: el porcentaje de mujeres que sufren depresión suele ser el doble que el de los hombres.

¿CÓMO EMPEZAR?

Cuando nos contactes, Leire o Lucía (nuestras directoras) tendrán una primera entrevista telefónica en la que te asignarán al psicoterapeuta que mejor encaje contigo.

Si lo prefieres puedes elegir al profesional con el que quieres trabajar.

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AUTOESTIMA

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA Y CUÁNDO SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA?

La autoestima se compone de tres pilares fundamentales:

  • La visión que tienes de ti mismo, incluyendo la distancia que existe entre quien eres y quien quieres ser
  • El amor que sientes hacia ti mismo, aceptando tus limitaciones sin fustigarte por ellas
  • La confianza que tienes en tus recursos y capacidades

La autoestima se fragua desde la infancia a través de las relaciones con las personas encargadas de cuidarte, generalmente los padres. Tiene mucho que ver con los mensajes que te han transmitido tanto de forma consciente y verbal como de manera inconsciente. Si has recibido muchas críticas en tu niñez probablemente tengas una baja autoestima, del mismo modo que si tus seres queridos apenas te prestaban atención.

Una baja autoestima puede ser perjudicial para ti, quizás te lleve a responsabilizarte de demasiadas cosas, a tener sentimientos de culpa o de depresión así como conductas autodestructivas. Algunos de los rasgos siguientes son indicios de que podrías mejorar tu autoestima:

  • Te sientes inferior a los demás
  • Te crees incapaz de llevar a cabo tus proyectos vitales y/o profesionales
  • Consideras que no mereces tus éxitos (los atribuyes a circunstancias externas o a factores como “la suerte”)
  • Tienes mucha crítica interna
  • Muestras grandes dificultades en la aceptación de tu cuerpo y de tu aspecto físico
  • Te cuesta poner límites de manera asertiva
  • Anticipas que los demás te van a rechazar
  • Tiendes a sentirte más responsable y/o culpable de las cosas o de los demás de lo que eres en realidad

Sin embargo, una autoestima demasiado alta tampoco es lo más apropiado puesto que puede llevar a rasgos narcisistas que pueden dañar las relaciones con los demás y aislarte de ellos.

Para concluir diremos que un nivel de autoestima adecuado es el que te lleva a respetarte a ti mismo, apreciar tus puntos fuertes sin avasallar a los demás y también conocer tus limitaciones sin castigarte por ellas.

PROBLEMAS DE AUTOESTIMA

Los problemas de autoestima conllevan un sufrimiento interno que te impide disfrutar plenamente de tu vida, privándote de tu espontaneidad y de la posibilidad de desarrollar todo tu potencial. Entre los diferentes síntomas que denotan una baja autoestima, encontramos:

  • Dificultades para alcanzar el éxito: trabajas duro para conseguir tus metas pero en el último momento fracasas o bien tus esfuerzos no dan el resultado esperado. A veces tiene que ver con una parte inconsciente de auto-boicot.
  • Inseguridad: te sientes inferior a los demás. No te atreves a decir “no” a demandas irrazonables para ti, tampoco te atreves a protestar por acciones que te perjudican. Además, tiendes a esconder tu espontaneidad y tu vitalidad.
  • Perfeccionismo: la frase clave en este caso es el “nunca es suficiente”. Te exiges constantemente y no logras estar en paz contigo mismo porque tienes la sensación de que podías haberlo hecho mejor.
  • Sentimiento de culpa: te sientes culpable por pequeños detalles de tu vida cotidiana, desde no haber cedido tu asiento a una persona mayor en el autobús hasta por haber discutido con alguien para defender tus derechos. Una pista de que el sentimiento de culpa es excesivo es que los demás no se sienten tan mal como piensas. Muchas veces esto se corresponde con dificultades en la expresión del enfado.
  • Trastorno dismórfico corporal: tienes una visión distorsionada de tu apariencia, estás convencido de que una parte de tu cuerpo es demasiado grande, demasiado pequeña o deforme, lo que te lleva a preocuparte en exceso por tu aspecto físico.
  • Vigorexia: estás convencido de estar demasiado delgado, de modo que dedicas cada vez más horas a la práctica de algún deporte para desarrollar tus músculos, en detrimento de otras áreas de tu vida.

SÍNTOMAS DE LA BAJA AUTOESTIMA

Tener baja autoestima conlleva mucho sufrimiento, que quizás lleves dentro, sin que nadie se entere, pero en otros casos puede afectar a tus relaciones con los demás.

  • A nivel cognitivo: piensas de forma excesiva acerca de tu rendimiento o de lo que pudiste haber hecho o no debiste haber dicho. Pasas mucho tiempo en un diálogo interno en el que predominan la dureza y las críticas.
  • A nivel emocional: ese diálogo interno, que no siempre tiene palabras, te lleva a sentir toda clase de emociones desagradables como culpa, vergüenza, miedo, tristeza.
  • A nivel conductual: inhibes muchos de tus impulsos y callas muchas de las cosas que necesitarías compartir. No pones los límites que tendrías que poner para cuidarte ni pides lo que necesitas para encontrarte bien. Quizás te aísles de los demás y dejas de cuidar tu cuerpo.
  • A nivel fisiológico: cansancio, insomnio, dolores de cabeza
  • A nivel social: te aíslas de los demás, dejas de participar en actividades nuevas y diferentes por temor a hacer el ridículo, permaneces en relaciones dañinas para ti, ocultas tu parte más vulnerable y auténtica ante los demás.

CAUSAS DE LA BAJA AUTOESTIMA

La baja autoestima tiene muchas causas y a menudo tiene que ver con la acumulación de eventos y/o negligencias en la niñez, privándote de la posibilidad de desarrollar una autoestima realista y sana.

  • Factores genéticos: algunos estudios han encontrado una correlación entre el nivel de auto-estima y las variantes A y G del gen receptor de la oxitocina.
  • Factores ambientales: por supuesto, si has sufrido maltrato físico y/o abusos sexuales, eso tendrá una fuerte incidencia sobre ti pero también existen otros factores como el nivel de autoestima de tus padres, el haber recibido críticas constantes en la niñez o también la negligencia y el sentimiento de no haber sido importante en tu familia. No olvidemos también la influencia de la actitud de tus maestros y tus compañeros en el colegio.
  • Factores temperamentales: la hipersensibilidad y la tendencia a la susceptibilidad favorecen la baja autoestima
  • Factores de género: varios estudios, entre ellos uno de la Asociación Americana de Psicología, muestran que los hombres suelen tener más autoestima que las mujeres

LA BAJA AUTOESTIMA Y OTROS PROBLEMAS

La baja autoestima suele tener correlación con las siguientes problemáticas:

  • Si tienes baja autoestima tienes más probabilidades de sufrir ansiedad o depresión
  • Trastornos de la alimentación: anorexia, bulimia, obesidad
  • Adicciones y consumo de sustancias: alcohol, drogas, comida, etc.
  • Problemas de salud: si tienes baja autoestima es probable que te cuides menos, hagas menos ejercicio, no acudas a las revisiones médicas y/o abandones tu cuerpo.
  • Procrastinación: retrasas el momento de realizar la tarea porque no confías en tus capacidades

EN TERAPIA

La psicoterapia es un buen método para ayudarte a mejorar tu baja autoestima, sobre todo porque tiene un enfoque integral que la diferencia de los programas de autoayuda que muchas veces dejan a un lado el área emocional y las experiencias pasadas.

TRABAJO COGNITIVO:

  • Te acompañaremos a descubrir cuáles son las creencias inconscientes que tienes acerca de ti mismo
  • Te ayudaremos a detectar tus diálogos internos y a explorar cuál fue la función de dichos diálogos en el pasado, cómo en su momento fueron protectores para ti.
  • Exploraremos tus lealtades familiares para ver a quién traicionas si empiezas a sentirte bien contigo mismo.
  • Poco a poco irás conociendo cuáles fueron las decisiones inconscientes que tomaste en tu infancia respecto a tu autoestima y podrás decidir si quieres mantenerlas o cambiarlas.

TRABAJO EMOCIONAL Y CORPORAL:

  • A veces mejorar tu autoestima requiere de hacer varios viajes a escenas dolorosas del pasado para poder trabajarlas para liberar las emociones y que te vayas queriendo y aceptando más a ti mismo
  • Muchas personas con baja autoestima han tenido experiencias de ser humilladas o ignoradas. La experiencia terapéutica de ser escuchado por alguien que no te juzga y busca entenderte es de por sí una experiencia emocional reparadora y sanadora.

TRABAJO CONDUCTUAL:

  • Paso a paso, podrás ir diseñando junto a tu terapeuta pequeños experimentos que puedas poner en práctica entre sesiones y cuyos resultados pongan en entredicho las creencias negativas que tienes sobre ti mismo.

¿CÓMO EMPEZAR?

Cuando nos contactes, Leire o Lucía (nuestras directoras) tendrán una primera entrevista telefónica en la que te asignarán al psicoterapeuta que mejor encaje contigo.

Si lo prefieres puedes elegir al profesional con el que quieres trabajar.

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MANEJO DE EMOCIONES

¿CUÁLES SON LAS DIFICULTADES EN EL MANEJO DE LAS EMOCIONES?

La dificultad en el manejo de las emociones puede ser por exceso, por defecto o por sustitución:

  • Por exceso: puede que te cueste parar tus emociones: no logras contener el llanto y eso te causa problemas en el trabajo, por ejemplo. O explotas de rabia tan a menudo que las personas de tu alrededor se acaban alejando de ti. O tienes un miedo tan constante que no te deja dormir.
  • Por defecto: aunque haya emociones que no te guste sentir como la rabia, el miedo o la tristeza, todas ellas son sanas y cumplen una función. No llorar la tristeza puede hacer que te quedes atascado en un duelo. No enfadarte dificulta poner límites a los demás. El miedo te avisa de que existe algún peligro; no sentirlo puede exponerte a situaciones de riesgo.
  • Por sustitución: en muchas familias existen emociones aceptadas y emociones prohibidas, de manera que es posible que hayas aprendido a sustituir unas por otras. Quizás llores de tristeza cuando estás siendo invadido, en lugar de poner un límite. A lo mejor minimizas el daño que te hace otra persona y lo llevas con alegría sin darte cuenta de cómo te perjudica. O puede que te asustes cuando lo que necesitas es conectar con el enfado en tu interior para ser asertivo.

En general, la sociedad occidental no valora ni valida las emociones; de hecho en muchas ocasiones se consideran un obstáculo o un elemento molesto. Sin embargo conectar con tus emociones auténticas es fundamental para reapropiarte de tu historia de vida, entrar en contacto con quien eres realmente y decidir como deseas vivir en el futuro.

Los siguientes trastornos implican dificultades en el manejo de las emociones

  • Trastorno adaptativo: alteración emocional que surge con un acontecimiento estresante como problemas financieros, dificultades con la pareja o algún cambio de situación. En sí, dicho acontecimiento no tiene por qué ser traumático pero puede que te sientas desbordado y tu reacción resulte desproporcionada en intensidad y/o duración. Para que se considere un trastorno adaptativo, los síntomas han de persistir durante semanas o meses más allá del acontecimiento puntual que los causó.
  • Inestabilidad emocional: se relaciona con cambios de humor muy rápidos y exagerados, donde las emociones, ya sean tristeza, irritabilidad, miedo o euforia resultan desproporcionadas para la situación que las causa o el ambiente en el que te hallas.
  • Problemas en el manejo de la rabia: tiene que ver con la intolerancia a la frustración: tienes reacciones extremas de enfado a las pequeñas frustraciones del día a día y no sabes controlarte, lo cual acaba siendo perjudicial para quienes te rodean y para ti mismo.

SÍNTOMAS DE LOS PROBLEMAS EMOCIONALES

  • A nivel cognitivo: no logras pensar con claridad puesto que estás bajo el influjo de la emoción.
  • A nivel emocional: tus reacciones emocionales no son acordes con la situación y puede incluso que hayas recibido comentarios de otras personas al respecto. O puede que te des cuenta de que antes no vivías rodeado de ese tinte emocional de tristeza o miedo o irritación que ahora parece haberse instalado en ti.
  • A nivel conductual: según la emoción predominante, habrá diferentes comportamientos. Si tienes problemas para la gestión de la rabia puedes tener conductas violentas que asusten a los demás, como gritar o dar un puñetazo a la pared. O si eres una persona que no logra controlar su entusiasmo y su alegría puedes resultar demasiado enérgico o incluso invasivo para otros.
  • A nivel fisiológico: las emociones desbordadas o la ausencia de emociones pueden afectar el apetito, el sueño o el deseo sexual.
  • A nivel social: puedes tener dificultades en tus relaciones a causa de tus reacciones emocionales explosivas o al revés, porque no te muestras lo suficientemente emotivo y los demás creen que no te interesas por ellos.

CAUSAS DE LOS PROBLEMAS EMOCIONALES

Los problemas emocionales pueden tener causas muy diversas. Generalmente surgen por una conjunción de factores, que podrían englobarse en las siguientes categorías:

  • Factores genéticos
  • Factores ambientales: la manera en que los adultos responden ante las emociones de los niños tiene una incidencia en como éstos aprenden a gestionarlas más adelante. Si en tu familia se ignoraba o castigaba la rabia, por ejemplo, y se premiaba el miedo, es posible que tu aprendizaje sea que a la hora de poner límites lo conveniente es asustarse en lugar de enfadarse.
  • Factores temperamentales: ya en los bebés se observa que hay niños que tienden a enfadarse más que otros, algunos son más dados al llanto, otros son muy tranquilos…
  • Factores de género: a nivel cultural y social hay emociones permitidas y otras prohibidas según el género. Los hombres tienen más permiso que las mujeres para expresar su cólera, en cambio no está bien visto que lloren o que admitan tener miedo. Esto puede explicar en parte la incidencia de ciertos problemas emocionales en un género más que en otro.

¿CÓMO EMPEZAR?

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PROBLEMAS EN EL ÁREA DE LA PAREJA

PROBLEMAS EN EL ÁREA DE LA PAREJA

En las consultas es habitual que el tema de la pareja sea una demanda común. Tanto si tienes pareja, como si no o si estás viviendo una ruptura de pareja, puedes sufrir diferentes situaciones que te limitan en tu bienestar personal. Éstas son las principales problemáticas de pareja:

  • Problemas de pareja (conflictos, discusiones, distanciamientos…)
  • Problemas por no tener pareja.
  • Rupturas y divorcios.

1.) PROBLEMAS DE PAREJA

Cuando entablas una relación de pareja, la vida parece sonreírte. Sin embargo es posible que pasado un tiempo, los conflictos estallen y tú y tu pareja os sintáis abatidos, perdidos y desilusionados, sin saber cómo gestionar el malestar activo que experimentáis. Las dinámicas de la pareja no siempre son fáciles de entender ni de llevar.

Al inicio cuando estáis en pareja, os sentís felices con la mera presencia del otro, soléis mostrar vuestra mejor “cara” y centrar vuestra atención en lo que os une y reconforta. Esta fase es conocida como la etapa “endorfínica del amor”, las posibilidades son grandes, así como los sentimientos positivos y deseos que surgen entre ambos.

Sin embargo, una vez pasada la etapa del enamoramiento empiezan a aflorar las diferencias de cada uno y por ende, los conflictos. Esto es debido a varios motivos. Por un lado, en nuestra sociedad existe una idea muy romántica del amor en pareja, lo que a veces hace depositar en el otro muchas expectativas que luego chocan frontalmente con la realidad. Además, la vida sigue su curso y aparecen nuevos retos que gestionar en común: la casa, los hijos, el trabajo. Estos acontecimientos traen consigo ciertas inestabilidades y cambios que quizás no siempre seáis capaces de afrontar.

Y por último, y quizás lo más importante, es que cada uno tenéis vuestra personalidad y una determinada forma de vincularos – muchas veces forjada en la infancia – , lo que lleva a que aparezcan discusiones y malos entendidos. Puede ocurrir que las diferencias de personalidad entren en conflicto; diferencias de ritmos, objetivos vitales, modos de relacionaros, de divertiros, de organizar… y que no sepáis cómo gestionarlo. También y a un nivel más profundo, es posible que cada uno de vosotros con su historia de vida esté poniendo en el otro cuestiones no resueltas de su pasado.

Es habitual que cada uno proyectéis en el otro figuras de vuestra historia (otras parejas u otras personas con las que os vinculasteis en el pasado), de modo que al final ninguno de los dos se siente visto. Eso puede aumentar las frustraciones, generar sentimientos y sensaciones negativas muy intensas y llevar a que los resentimientos acaben enquistándose, lo que puede manifestarse en diferentes síntomas en vuestro sistema de pareja como:

  • Problemas en la comunicación.
  • Discusiones circulares: estalla el conflicto, se llega a una falsa solución que calma los ánimos temporalmente hasta que vuelve a surgir la discusión sobre el mismo tema.
  • Aislamiento de uno de vosotros, para desesperación del otro.
  • Infidelidad de uno de los miembros (o de ambos).
  • Falta de intimidad: no compartís con vuestra pareja como os sentís.
  • Problemas sexuales: frustración, falta de deseo, vergüenza, culpa…

EN TERAPIA

El reto consistirá en “aprender a navegar a través de las diferencias” (J. Garriga). Este trabajo se podrá hacer tanto en terapia individual como en terapia de pareja: se analizarán las dinámicas presentes, tanto las positivas como las negativas y se trabajará con las causas más profundas que puedan estar motivando los conflictos actuales para llegar a la resolución de los mismos.

2.) PROBLEMAS POR NO TENER PAREJA

No tener pareja es causa de sufrimiento para muchas personas hoy en día.

La soltería puede ser una decisión consciente y Adulta para muchas personas, éstas suelen sentirse seguras y en bienestar. Sin embargo, el malestar por no tener pareja es algo común para otras personas que anhelan encontrar a alguien con quien establecer un núcleo de confianza y seguridad, pero que no lo consiguen. La presión social puede ser un factor de estrés añadido, ya que implícitamente se presupone que “debes estar en pareja”. Igualmente el deseo de formar una familia puede aumentar tu sensación de ansiedad y urgencia. Estas son algunas de las problemáticas más frecuentes:

  • Encadenas numerosas relaciones que acaban frecuentemente “mal”. Hoy en día existe lo que se conoce como “monogamia secuencial”, es decir personas que pasan de una relación a otra. El modelo social ha cambiado y lo que antes era impensable ahora es una realidad: se puede cambiar de pareja casi en cualquier momento de nuestra vida. Sin embargo, puede que esta situación te genere mucha incertidumbre, frustración, miedo y hasta desesperación. Quizás tengas facilidades para entablar relaciones de pareja y en las fases iniciales, sientas ilusión y deseo de que “esta vez las cosas vayan mejor”, pero tarde o temprano, cuando los inevitables conflictos aparecen, empiezas a conectar con las sensaciones desagradables que te son muy familiares, hasta que finalmente la relación se termina. Son muchas las causas de esta situación: falta de habilidades para la gestión de conflictos, idealizaciones, exceso de expectativas depositadas en el otro miembro de la pareja, diferencias de género, baja tolerancia a la frustración, problemas personales no resueltos, modelos de vinculación que entran en conflicto, elecciones de pareja disfuncionales… Tal vez llegues a la conclusión de que no eres capaz de estar en relación, que eres muy exigente o que no existe nadie adecuado para ti.
  • No logras estar en relaciones significativas. Quizás sientas vergüenza por la mirada social, estrés, baja autoestima, presión, urgencia, tristeza, impotencia. Puede que lo hayas intentado varias veces sin éxito (hoy en día la red ofrece una amplia variedad de posibilidades de conexión) o que por el contrario, la timidez, el miedo y la desesperanza te hagan recluirte y evitar el contacto con el otro.
  • No quieres estar en relación. Puede que hayas pasado por diferentes relaciones, todas ellas finalmente insatisfactorias o que por el contrario no hayas logrado establecer ninguna relación de pareja significativa. Entonces es posible que hayas concluido desde un lugar defensivo que lo mejor es estar solo. En el fondo es posible que el deseo esté ahí, pero sea aparentemente más útil reprimirlo para evitar el sufrimiento.

3.) RUPTURA DE PAREJA: DIVORCIOS Y SEPARACIONES

Una ruptura de pareja puede suponer un impacto emocional muy fuerte. En función de como atravieses ese periodo de crisis vital, podrás luego salir reforzado o por el contrario quedar “marcado” para el futuro.

Elaborar un duelo de la pérdida de la relación es algo fundamental, que te permitirá salir reforzado de la experiencia vivida.

¿CÓMO EMPEZAR?

Cuando nos contactes, Leire o Lucía (nuestras directoras) tendrán una primera entrevista telefónica en la que te asignarán al psicoterapeuta que mejor encaje contigo.

Si lo prefieres puedes elegir al profesional con el que quieres trabajar.

Puedes llamarnos por teléfono al 91 529 57 35 (si no te atendemos puedes dejar tu mensaje en el contestador y te responderemos en la mayor brevedad).

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DIFICULTADES EN LAS RELACIONES CON LOS DEMÁS

¿QUÉ SON LAS HABILIDADES SOCIALES?

Como ser humano, eres un animal social. Naces en el seno de una familia, vas a la escuela en grupo y más tarde, en la universidad o en la formación profesional, tu aprendizaje se hace en grupo. Problablemente tu trabajo implique relacionarte con los demás ya sean compañeros, proveedores o clientes. A no ser que te hagas ermitaño, tendrás que interactuar con otros y eso no siempre es fácil.

Las habilidades sociales consisten en estar en contacto tanto contigo mismo, identificando lo que te sucede y expresándolo a los demás cuando sea necesario, como con los otros, leyendo no sólo lo que te comunican a nivel verbal sino también en su lenguaje corporal.

La timidez y la falta de habilidades a la hora de interactuar con los otros puede acarrearte dificultades como un aislamiento excesivo o la sensación, no siempre acorde con la realidad, de no encajar en determinados grupos, así como problemas para decir “no” en determinadas situaciones.

LAS DIFICULTADES EN LAS RELACIONES CON LOS DEMÁS

Las dificultades en tu relación con los demás a menudo te impiden tener relaciones profundas que te alimenten y nutran de verdad, algo necesario para tu salud emocional.

  • Fobia social: se trata de un miedo muy intenso, extremo y duradero a la hora de interactuar con otra persona, un grupo de personas o un público numeroso. Temes la mirada de juicio y crítica de los demás, los vives como peligrosos y hostiles, lo que dispara tu ansiedad a la hora de afrontar determinadas situaciones sociales.
  • Asertividad: consiste en respetarte a ti mismo en todo momento sin caer en la sumisión ni ser agresivo con los demás. Entre otras cosas, implica decir “no” y hacer valer ese “no” de manera respetuosa frente a otros, no callarte cuando quieres expresar tu opinión, etc. manteniendo en todo momento la comprensión y la empatía hacia el otro.
  • Habilidades sociales: son las capacidades que te permiten establecer relaciones sanas con los demás, basadas en el respeto hacia ti mismo pero también hacia los demás. Implican expresar emociones y sentimientos, saber escuchar los de los demás, pedir al otro, decir “no” o expresar tus opiniones sin caer en la pasividad ni la agresividad.

SÍNTOMAS DE DIFICULTADES EN LAS RELACIONES

  • A nivel cognitivo: te cuesta concentrarte en lo que quieres decir, tienes bloqueos a nivel del pensamiento, problemas de memoria, confusión y/o crítica interna.
  • A nivel emocional: sientes miedo cuando te toca afrontar ciertas situaciones sociales. Después, también puedes sentir culpa o vergüenza.
  • A nivel conductual: inhibición a la hora de expresar tus propias opiniones o efectuar algún movimiento.
  • A nivel fisiológico: sequedad en la boca, palpitaciones, manos temblorosas o sudorosas, rubor, sensación de torpeza o parálisis en los movimientos.
  • A nivel social: te aíslas, te quedas en un segundo plano, te auto-excluyes de ciertas actividades o los demás no quieren pasar tiempo contigo porque te perciben como “raro” o “agresivo”. Quizás incluso te relaciones desde una fachada o una máscara.

CAUSAS DE LAS DIFICULTADES EN LAS RELACIONES

No existe una sola causa que dificulte las interacciones con los demás. En general suelen combinarse diferentes factores como el temperamento o las experiencias de socialización que hayas tenido tanto en tu familia como en el colegio.

  • Factores genéticos: el psicólogo Jerome Kagan cree que entre el 15% y el 20% de los niños y niñas nacen con una predisposición a ser tímidos, en general tienen una amígdala más reactiva que el resto de la población.
  • Factores ambientales: las experiencias que hayas vivido en tu familia y en el colegio también son determinantes. Si has sido muy criticado, juzgado y ridiculizado de forma continuada en diversos entornos tendrás más dificultades para sentirte seguro en las interacciones con los demás. Puede que te protejas aislándote o te crees una fachada social agresiva y/o dominante.

Si tus padres también son tímidos o si has vivido en un ambiente de sobreprotección, donde no has podido volar con tus propias alas, tendrás más posibilidades de tener dificultades en las relaciones con los demás.

  • Factores temperamentales: si eres introvertido y/o hipersensible puedes tender a sentirte más inseguro en tus interacciones con los demás. Por el contrario, si eres extravertido o impulsivo, quizás tiendas a avasallar a los demás de tal manera que ellos acaben rechazándote.
  • Factores de género: a pesar de que la timidez se encuentra por igual entre hombres y mujeres, ellos suelen tener más dificultades para convivir con ella que las mujeres, por los roles que asigna la sociedad a cada género. En cuanto a las habilidades sociales, tradicionalmente es algo que se ha fomentado más en las mujeres que en los hombres, de nuevo debido a los roles de género, de forma que habitualmente ellas lo tienen más fácil que ellos.

LAS DIFICULTADES EN LAS RELACIONES Y OTROS PROBLEMAS

Si te cuesta relacionarte con los demás, quizá tengas también otras problemáticas:

  • Dificultades relacionales y depresión: a fuerza de evitar las interacciones con los demás, acabas aislado, lo que aumenta tu vulnerabilidad a trastornos como la depresión.
  • Ansiedad: quizás utilices la evitación de las situaciones sociales que te dan miedo para confirmar tus creencias de que eres incapaz, lo que a la larga puede redundar en más inseguridad.
  • Problemas con el alcohol y consumo de sustancias: tal vez recurras al alcohol u otro tipo de sustancias para sentirte más seguro a la hora de conocer a gente, pero a la larga esto te generará más dificultades.
  • Problemas de autoestima: por ejemplo, inseguridad y pérdida de la confianza en ti mismo.
  • Obsesiones: puede que te pases mucho tiempo obsesionándote sobre lo que dijiste o dejaste de decir, como actuaste y/o como deberías haber actuado, etc.

EN TERAPIA

La fobia social, la timidez, la falta de habilidades sociales y/o las dificultades con la asertividad son problemas que se pueden solucionar con un buen proceso de psicoterapia, donde se abordarán diferentes áreas:

TRABAJO COGNITIVO:

  • Trabajaremos con las creencias que tienes tanto sobre ti mismo como sobre los demás
  • Te ayudaremos a comprender cómo se originaron dichas creencias y cuál fue su función protectora en el pasado
  • Reflexionaremos juntos para entender cuáles son las situaciones que desencadenan tus dificultades en las relaciones con los demás
  • Conseguirás conocerte y comprenderte mejor, pudiendo buscar otras alternativas en tu forma de vivir las situaciones

TRABAJO EMOCIONAL Y CORPORAL:

  • Podrás hacer trabajo emocional para liberar las memorias de humillaciones o críticas que quedaron fijadas en tu cuerpo
  • Si tu experiencia es que tus padres tampoco tenían muchas habilidades sociales, te ayudaremos a conectar con las emociones que en su momento nunca pudiste expresar

TRABAJO CONDUCTUAL:

  • Te propondremos pequeños experimentos diseñados a tu medida para que puedas ir aventurándote poco a poco a probar conductas distintas y cogiendo confianza en ti mism0
  • A veces podrás probar los experimentos con tu terapeuta, en un espacio protegido donde tendrás la seguridad de no ser criticado o ignorado si te equivocas

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TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

A continuación citamos los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) más comunes. Por supuesto antes de diagnosticarte es necesario comprobar con un médico que tu pérdida o ganancia de peso no se debe a una causa puramente física (como por ejemplo hipo- o hipertiroidismo).

  • Anorexia nerviosa: este trastorno se caracteriza por un excesivo miedo a coger peso, de manera que restringes lo que comes hasta quedarte en los huesos, poniendo en peligro tu salud y tu vida. Es posible que tu entorno trate de avisarte para que te des cuenta de que tu delgadez es alarmante, pero tienes tan distorsionada la imagen de tu cuerpo que lo ves más voluminoso de lo que es.
  • Bulimia nerviosa: te atiborras de comida de manera descontrolada para después purgarte induciéndote el vómito o empleando algún laxante para “compensar” y no ganar peso.
  • Trastorno por atracón: comes de forma descontrolada pero a diferencia de la bulimia, no haces ninguna purga después, de modo que una de las consecuencias es la ganancia de mucho peso.
  • Síndrome del comedor nocturno: ingieres importantes cantidades de comida después de la cena o te despiertas en medio de la noche y te levantas para comer grandes cantidades de alimentos. Si es algo que se repite mucho, puede contribuir a que ganes mucho peso o incluso te vuelvas obeso.
  • Trastorno de la conducta alimentaria no especificado: tienes algunas de las características de otros TCA como la anorexia y la bulimia nerviosa pero no las suficientes como para entrar en esas categorías. Eso sin embargo no significa que sea menos grave ni menos importante de tratar.

Es importante señalar que en todos estos trastornos existe un componente importante de vergüenza y de culpa.

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SOMATIZACIONES

¿QUÉ ENTENDEMOS POR SOMATIZAR?

Por somatización entendemos cualquier síntoma corporal que surge o se incrementa en respuesta a factores psicológicos o situacionales y que te genera altos niveles de estrés y malestar. Actualmente sois muchos los que acudís a la consulta del médico presentando una sintomatología que os genera malestar pero sin que se encuentre una causa orgánica. El proceso de diagnóstico médico suele ser largo y es habitual que las somatizaciones tiendan a cronificarse.

CAUSAS

No se pueden establecer causas directas, pero sí existen algunos factores de incidencia. Según diversos estudios las mujeres presentan una mayor tendencia a somatizar que los hombres, aunque esta tendencia varía mucho de una cultura a otra. Además las somatizaciones son frecuentes en quienes sufren de depresión y ansiedad. También se ha encontrado una gran relación entre la somatización y el estrés.

PRINCIPALES SÍNTOMAS

Son muchos los síntomas y síndromes que puedes presentar cuando somatizas, algunos de tal gravedad que pueden desencadenar otros problemas de salud física más amplios. Entre ellos se encuentran los más comunes:

  • Problemas gastrointestinales: colon irritable, vómitos,  dolor abdominal, náuseas, gases, hinchazón, diarrea, intolerancias alimentarias
  • Problemas pseudo-neurológicos: insomnio, amnesia, dificultad al tragar, pérdida de voz, tartamudez, sordera, visión borrosa, desfallecimiento, debilidad muscular, dificultad miccional, parálisis faciales
  • Síntomas dolorosos: dolor difuso, dolor en extremidades, dolor de espalda, dolor articular, dolor al orinar, cefaleas
  • Problemas del aparato reproductor: dispareunia, dismenorrea, irregularidad de los ciclos menstruales, hipermenorrea, vómitos a lo largo del embarazo, sensaciones quemantes en los órganos sexuales.
  • Afecciones cardiopulmonares: dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones, dolor torácico, mareo.
  • Síndromes: bruxismo, sudoración excesiva (hiperhidrosis), síndrome de fatiga crónica, síndrome de articulación temporomandibular, fibromialgia, sensibilidad medicamentosa múltiple.
  • Problemas en la piel.
  • En casos más graves, existe lo que se conoce como desorden de somatización. Se trata de un trastorno somatoforme incluido en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV).

EN TERAPIA

Una vez descartadas las causas orgánicas o físicas por parte de un profesional médico, la psicoterapia resulta un tratamiento apropiado para estas afecciones, ya que en muchos casos tal y como demuestran numerosos estudios, las causas son de tipo psicológico. Así que en terapia, estableceremos un diagnóstico apropiado para evaluar las causas de tus síntomas físicos. Aplicaremos el tratamiento más adecuado para ti, interviniendo en los factores más comunes asociados a estas patologías (estrés, ansiedad, trastornos de personalidad, historia de vida, variables internas y externas de las personas). No se trata de “curar” la afección física que presentas, sino de actuar sobre las causas psicológicas que influyen en tu malestar así como acompañarte en el sufrimiento y el estrés asociados a las somatizaciones.

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MALESTAR LABORAL

LOS PROBLEMAS EN EL TRABAJO

El malestar laboral es cada vez más frecuente en nuestras sociedades y motivo frecuente de consulta. Pasas gran parte de tu tiempo en el trabajo y es natural que aparezcan diversos conflictos o situaciones de estrés que te puedan afectar en esta importante área de tu vida.

Existen factores globales que inciden en como te sientes en el trabajo, como el empeoramiento de las condiciones laborales en términos de exigencia, horarios, responsabilidades, la precariedad económica, las dificultades para la conciliación de la vida familiar con la laboral… Pero también existen explicaciones individuales, como el propio manejo del estrés y de las relaciones con los compañeros o las figuras de autoridad, la presión social del grupo de referencia, etc.

Estas son las problemáticas más frecuentes en el ámbito del trabajo:

  • Malestar laboral: sensaciones desagradables que impregnan la relación de una persona con su trabajo a lo largo de un periodo de tiempo considerable. Más que enormes frustraciones, muchas veces es la suma de continuas frustraciones.
  • Estrés laboral: los aspectos adversos del trabajo (exigencia, inestabilidad, cambios…) generan altos niveles de estrés.
  • Síndrome del “burnout”: cuando los niveles de estrés son muy prolongados, el trabajador puede terminar “quemado”, es decir presentar fatiga crónica, agotamiento emocional, indiferencia, apatía y/o ineficacia.
  • Problemas relacionales en el trabajo: las relaciones con compañeros, jefes o demás participantes no son satisfactorias y generan estrés, frustración y temor.
  • Pérdida de motivación o de sentido: se produce cuando las personas no se sienten motivadas en su actual trabajo, pero también se sienten perdidas o temerosas y no saben hacia dónde, ni cuándo, ni cómo dirigir su carrera profesional.
  • Acoso laboral: es la violencia psicológica extrema y de forma continuada sobre una persona en su lugar de trabajo.
  • Desempleo: genera mucha incertidumbre, baja autoestima y desmotivación.

EN TERAPIA

Es importante que las personas puedan atender las emociones derivadas de sus situaciones laborales, especialmente en lo referente al estrés, al miedo y la rabia, que suelen estar muy presentes en las problemáticas laborales. En terapia además del trabajo de gestión emocional, se trabajará también a nivel cognitivo para reconocer las creencias limitantes, las potencialidades personales, los objetivos y la motivación laboral personal.

Igualmente en terapia se trabajará en el nivel relacional, para que las personas puedan aprender a enfrentarse a los conflictos interpersonales en el medio laboral de una manera más Adulta, consciente y auténtica (análisis de juegos psicológicos, entrenamiento en habilidades de comunicación y asertividad…).

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PARANOIAS

¿QUÉ SON LAS PARANOIAS?

Las paranoias son ideas fijas que se caracterizan por una desconfianza excesiva hacia las personas, ya sean cercanas (por ejemplo “mi mujer me engaña con otro”) o desconocidas (“me miran mal por el metro”, “creo que este coche me sigue”) sin ninguna base de realidad.

La diferencia con las obsesiones es que en éstas la persona se da cuenta de que tiene un problema. En cambio si sufres de paranoias, es posible que recurras a un profesional por presión de tus familiares y que te cueste considerar la posibilidad de que el problema sea tuyo, a pesar de que esas ideas te limiten en tu trabajo o en tus relaciones afectivas.

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OBSESIONES Y COMPULSIONES

¿QUÉ SON LAS OBSESIONES? ¿Y LAS COMPULSIONES?

Las obsesiones

Tienes sensaciones, sentimientos o pensamientos persistentes e intrusivos que se acompañan de ansiedad y que interfieren con tus actividades del día a día, como por ejemplo tu capacidad para concentrarte en el trabajo o tus relaciones con los demás. Aunque seas perfectamente consciente del carácter irracional de tus obsesiones, no consigues deshacerte de ellas. En ocasiones éstas se acompañan de compulsiones, pero no siempre.

Entre las categorías temáticas más frecuentes de las obsesiones podemos encontrar:

  • Limpieza: relacionadas con los gérmenes y la suciedad
  • Dudas: no sabes si te has dejado el grifo abierto o las luces encendidas, por ejemplo
  • Agresividad: tienes la sensación de que vas a agredir o dañar a otros de forma incontrolada
  • Sexo: te vienen pensamientos, ideas o escenas sexuales que son inaceptables para tu moral
  • Superstición: crees que os van a suceder desgracias a ti y/o a tus allegados si no cumples con ciertos pensamientos y/o conductas
  • Orden y simetría: experimentas una necesidad excesiva de que los objetos de tu entorno estén perfectamente colocados

Las compulsiones

Las compulsiones son impulsos incontrolables de llevar a cabo una acción, a veces en forma de ritual, aun siendo consciente de que se trata de un acto absurdo y/o incluso perjudicial para tu bienestar. En algunas ocasiones la compulsión tiene por objetivo calmar la ansiedad que acompaña la obsesión.

A continuación citamos algunos ejemplos de compulsiones que podrían tener la función de contrarrestar las obsesiones mencionadas anteriormente:

  • Lavarte las manos con frecuencia
  • Comprobar 10 veces que has apagado las luces
  • Pensar en un color o realizar un gesto o pasar 15 veces por debajo de una puerta para conjurar la mala suerte
  • Destinar un tiempo excesivo a colocar los objetos de forma perfectamente simétrica

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ADICCIONES

¿QUÉ SON LAS ADICCIONES Y CUÁNDO PUEDEN SER UN PROBLEMA?

A veces no resulta fácil determinar el punto a partir del cual un consumo o la práctica de actividades se convierten en una adicción puesto que algunas sustancias están permitidas legalmente y se consideran “normales”. En el caso del alcohol, es una práctica social que a veces incluso parece de obligado cumplimiento, por la presión que ejercen los demás para que te tomes una copa. Lo mismo sucede con otras actividades: todos necesitamos ir de compras de vez en cuando, todos tenemos que ir a trabajar, todos estamos concienciados con la importancia que tiene para nuestra salud practicar deporte de forma regular. Entonces, ¿cuándo podemos hablar de adicción?

Originalmente se hablaba de adicciones en referencia a la dependencia de sustancias como el tabaco, el alcohol o las drogas pero cada vez más se da también la dependencia a actividades como el juego, las compras, el deporte, el trabajo, los videojuegos, etc.

Se considera que se trata de una adicción cuando las consecuencias os perjudican a ti y a tu entorno. Todos sabemos lo nefasto que resulta para la salud el consumo de tabaco, alcohol o drogas pero existen otras adicciones más difíciles de detectar porque están relacionadas con actividades que la sociedad ensalza, como hacer deporte o trabajar en exceso, cuando la realidad es que hacer demasiado ejercicio o trabajar 80 horas a la semana a la larga dañan tu salud, además de aislarte emocionalmente de tu entorno.

TIPOS DE ADICCIONES

Al principio, la adicción parece calmar emociones desagradables pero a la larga sus efectos os acaban dañando a ti y a tu entorno. Entre los distintos tipos de adicciones, podemos encontrar:

  • Adicción a las drogas: en este caso nos referimos tanto a las drogas “legales” como el tabaco como las ilegales (marihuana, cocaína y otras sustancias).
  • Alcoholismo: sientes que necesitas el alcohol para funcionar en tu día a día, piensas constantemente en consumirlo y cuando tomas la primera cerveza o la primera copa, pierdes el control y eres incapaz de parar.
  • Ludopatía: sientes una gran excitación a la hora de jugar y/o apostar. El problema es que cada vez dedicas más tiempo y necesitas apostar mayores cantidades de dinero para llegar al mismo nivel de excitación. Cuando no juegas, te sientes irritable y nervioso. Después de jugar quizás conectes también con pánico, vergüenza y desesperanza.
  • Adicción a Internet: jamás antes ningún otro medio de comunicación había ofrecido tantas oportunidades: además de ser una enciclopedia gigante, ofrece la posibilidad de jugar a juegos, chatear con gente, comprar diferentes productos, subir una foto y recibir los comentarios de otros. Se convierte en un problema cuando desarrollas una vida cibernética paralela y dejas a un lado tus obligaciones, tus actividades y tus relaciones de la vida “real”.
  • Adicción al móvil: necesitas mirar el móvil constantemente: mientras caminas por la calle, haces la compra, en los medios de transporte o incluso cuando estás en el médico. Sientes una gran ansiedad cuando el teléfono deja de funcionar correctamente, cuando no puedes recargarlo o cuando no lo tienes al alcance de la mano. Es como si el teléfono se hubiese convertido en una extensión de tu cuerpo.
  • Adicción al trabajo: le dedicas muchas horas al trabajo a costa de tu ocio y tus relaciones con los demás. La sola idea de tener que pasar varios días alejado de tu puesto de trabajo te hace sentir irritable y/o nervioso.
  • Adicción al sexo: practicas el sexo de forma impulsiva, a veces necesitas hacerlo varias veces al día, sin dar demasiada importancia a con quien lo practicas, lo que puede conllevar problemas de pareja, si la tienes, además de grandes sentimientos de culpa y/o vergüenza.
  • Adicción a las compras: tienes la sensación de que irte de compras alivia tu estrés y calma tu mente. Disfrutas con el mero hecho de adquirir objetos aunque luego ni siquiera los utilices. Esto puede llevarte a gastar cada vez mayores cantidades de dinero, que no siempre tienes.

SÍNTOMAS DE LA ADICCIÓN

La adicción genera mucho malestar: experimentas reacciones desagradables, intensas, recurrentes, que escapan a tu control y te limitan en tu vida diaria. A diferencia del nerviosismo, los síntomas de la ansiedad son muy intensos y no son proporcionales a los estímulos que los provocan.

  • A nivel cognitivo: te obsesionas con la sustancia o la actividad a la que eres adicto, lo que interfiere en tu día a día: no eres capaz de concentrarte en otros asuntos. Empleas mecanismos como la minimización, diciéndote que “no es para tanto” o incluso niegas tu problema y te autoengañas: “puedo dejarlo cuando me dé la gana”.
  • A nivel emocional: nerviosismo, irritabilidad o incluso sensación de vacío cuando no estás consumiendo la sustancia o practicando la actividad que es el centro de tu adicción. Después del consumo o la práctica de la actividad, puedes tener sensación de pérdida de control así como sentimientos de vergüenza, culpa o desesperanza. Sientes ansiedad o entras en un estado depresivo cuando intentas dejarlo.
  • A nivel conductual: hiperactividad, aislamiento, conducta de búsqueda, recaída, descenso de la productividad en el trabajo o los estudios, hurtos o robos para poder seguir consumiendo, comprando o apostando por Internet
  • A nivel fisiológico: aumento de la tensión antes de realizar la conducta adictiva. Después: alivio. Más a largo plazo: trastornos del apetito, con disminución o aumento de peso, trastornos del sueño, úlceras, fatiga…
  • A nivel social: pasas menos tiempo con tus amistades y familiares y discutes cada vez más con ellos, has perdido el interés hacia tu pareja y/o tu deseo sexual ha disminuido.

CAUSAS DE LA ADICCION

Muchos estudios sugieren que existe una respuesta neurobiológica común tanto a las sustancias como a las conductas adictivas que se relaciona con la vía mesocorticolímbica del cerebro, con el consiguiente aumento de los niveles de dopamina.

Pero además de esta relación más inmediata, existen diferentes factores que te predisponen o te protegen de padecer una adicción:

  • Factores genéticos: algunos estudios consideran que los genes explican hasta el 70% de la vulnerabilidad de una persona ante las sustancias o las conductas adictivas. Otros son más conservadores y reducen el porcentaje al 30%.
  • Factores ambientales: la presión por parte de tu grupo de iguales (sobre todo en la adolescencia), pasar por una época de estrés, los problemas familiares y/o el acceso fácil a ciertas sustancias o conductas facilitan la adicción.
  • Factores temperamentales: si eres una persona más influenciable que otras, con la autoestima más baja, te aburres fácilmente, no sabes cómo resolver tus conflictos y/o tienes mucho deseo y exigencia interna de aumentar tu rendimiento (por ejemplo en el trabajo o en el deporte), serás más vulnerable a las sustancias y/o las conductas adictivas.
  • Factores de género: los estudios muestran que las mujeres son más susceptibles a los efectos positivos de las drogas, lo que lleva a un refuerzo del consumo mientras que los hombres son más sensibles a los efectos negativos cuando se les retira la sustancia, de manera que mantienen el consumo o la conducta para evitarlos.

LAS ADICCIONES Y OTROS PROBLEMAS

A veces las adicciones vienen combinadas con otras problemáticas:

  • Adicciones y ansiedad o depresión: si recurres a las drogas como autorregulación de una inestabilidad emocional previa, puedes acabar cayendo en un círculo vicioso
  • Problemas sexuales: disminución de tu líbido (o aumento en el caso de la adicción al sexo)
  • A veces las adicciones se combinan entre sí: como el alcohol y las drogas o el cannabis y los videojuegos
  • Pérdida de autoestima: por la sensación de pérdida de control y de vergüenza que entrañan las adicciones
  • Problemas económicos: necesitas cada vez más dinero para sufragar tus gastos (alcohol, drogas, compras, apuestas)
  • Deterioro de tu salud

EN TERAPIA

Si quieres dejar atrás tu adicción, la psicoterapia puede ayudarte. En algunos casos se hace necesario compaginarla con algo de medicación. En Alcea colaboramos con varios psiquiatras que pueden cubrir esta parte del tratamiento en caso de que lo necesites. En cuanto a la parte exclusivamente psicoterapéutica, el trabajo va enfocado a diferentes áreas:

TRABAJO COGNITIVO:

  • Es posible que hayas recurrido a las drogas o a una conducta adictiva para paliar tus carencias afectivas previas e incluso distraerte de ellas, por lo que trabajaremos para comprender cuáles son los beneficios y las funciones de la adicción
  • Esto te permitirá ganar en consciencia tanto en lo que respecta a tu historia de vida – por ejemplo cómo aprendiste a autorregularte emocionalmente en ausencia de alguien que te enseñase a hacerlo de manera sana – como en tu vida presente – por ejemplo, qué problemas estás evitando enfrentar con el uso de las sustancias o conductas adictivas.
  • Trabajaremos tus diálogos internos para mejorar tu autoestima
  • Favoreceremos tu autoconocimiento: que conozcas tanto tus fortalezas como tus puntos débiles. Buscaremos estrategias para abordar estos últimos de una forma más sana.

TRABAJO EMOCIONAL Y CORPORAL:

  • Trabajaremos sobre tus emociones, pues aunque tuvieron lugar en el pasado, siguen atrapadas en tu cuerpo, de modo que será importante que puedas expresarlas y liberarte de ellas.
  • Trabajaremos las decisiones emocionales inconscientes que tomaste en su día acerca de tu vida para poder cambiarlas si es necesario.

TRABAJO CONDUCTUAL:

  • Llegado el momento adecuado para ti, te propondremos que experimentes con nuevas conductas de autocuidado que puedan reemplazar a las anteriores.

¿CÓMO EMPEZAR?

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DUELOS

¿Qué es un duelo?

El duelo es un proceso natural que ocurre cuando pierdes a algo o a alguien. Y tiene una función esencial: ayudarte a superar el trauma de la pérdida. Según varios autores, se trata de un proceso que consta de diferentes fases (según Elisabteh Kübler-Ross tiene 5: negación, ira, esperanza, depresión y aceptación).

Aunque  la mayoría de las veces viene a tu cabeza unido a la palabra muerte, no siempre es así. Sí, el proceso de duelo va precedido por una pérdida, que en muchas ocasiones se produce tras la muerte de un ser querido. Pero en otras muchas está ligado a la pérdida de un objeto relacional al que te unía un fuerte vínculo. Así, un duelo puede estar asociado a una separación de pareja, a la ruptura de una amistad, a perder el trabajo, a la necesidad de emigrar del país de origen, etc.

Alba Payás en su libro “Las tareas de duelo” define este proceso como la pérdida de la relación. Esto es la pérdida del contacto con el otro, que rompe el contacto contigo mismo. Es una experiencia de fragmentación de tu identidad, producida por la ruptura de un vínculo afectivo. Y por lo tanto es una vivencia multidimensional que afecta no sólo a tu cuerpo físico. También a tus emociones, y a tus relaciones con los demás y contigo mismo, a tus cogniciones, creencias y presuposiciones y a tu mundo interno existencial o espiritual. (Payás, 2010)

¿Qué ocurre si no resolvemos una perdida?

La mayoría de las personas interiorizan este proceso como una estrategia natural e intrínseca a la vida humana. Así pueden atravesarlo con la compañía de familiares y seres cercanos. Sin embargo, puede que no completes el proceso entero de duelo, quedando estancado en alguna de sus fases sin llegar a desprenderte ni despedirte del todo de lo que perdiste. Y esta energía que pones en seguir en contacto te impide volver a contactar plenamente con nuevos objetos relacionales y de esta forma crear nuevos apegos. Así es posible que en tu vida adulta llegues a terapia expresando:

  • Insatisfaccion en la vida
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Dificultades para permanecer en una relación de pareja estable
  • Insomnio

Muchos de esos síntomas pueden estar ligados a una pérdida que nunca se resolvió. Entendiendo como duelo resuelto el haber sido capaz de despedirte para siempre de la relación que perdiste. Yaceptando que nunca volverá de la manera que la conociste y habiéndote permitido expresar las emociones ligadas a esta pérdida.

Resolver el duelo no es simplemente expresar el dolor emocional. Pues el duelo duele porque no solamente hemos perdido a nuestro ser querido y lo echamos de menos sino que debemos sobrevivir al trauma de las circunstancias de la muerte. Así debemos tolerar el sufrimiento que genera el sistema defensivo psicológico que construimos (en el pasado o en el presente) para poder evitar o aliviar nuestro dolor. Ya que duele porque necesitamos explorar el significado profundo de la relación perdida. Y porque debemos soportar la pérdida añadida de no tener apoyo continuado de nuestros allegados a lo largo del tiempo y sufrir quizá la constante desautorización que el entorno hace de nuestro dolor. (Payás, 2010).

DIFICULTADES FAMILIARES

CRISIS PERSONALES Y EXISTENCIALES

MATERNIDAD Y PATERNIDAD

EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS

PROBLEMAS SEXUALES

FOBIAS Y MIEDOS

QUIEN SOY YO: PROBLEMAS DE IDENTIDAD