Nuestro Padre Interior, un aliado para nuestra autoestima

Desde que nos levantamos hasta que Morfeo nos sumerge en sus brazos, todos disponemos de un fiel compañero o compañera de viaje, que nunca nos abandona y que tiene una tarea básica y fundamental: cuidar de nosotros. Nos acompaña a lo largo de toda nuestra andadura diaria, y lo lleva haciendo desde hace mucho tiempo en nuestra andadura vital. Ese colega tan cercano es nuestro padre interior.

padre

Eric Berne, creador del Análisis Transaccional una corriente psicológica que nos ayuda a comprender nuestro funcionamiento psíquico, definió el Estado del Yo Padre como “una serie de sentimientos, actitudes y pautas de conducta que se asemejan a los de una figura parental” (Berne, 1964,1987). Es decir, parece que todos tenemos un parte de nosotros mismos que nos cuida, protege y orienta en la vida, y nos ayuda a desenvolvernos en el mundo. ¡Tenemos nuestro propio papá o mamá interno! ¡Qué gozada! ¿Gozada? ¿Siempre? Depende.

Al igual que los padres hacen con sus hijos, nuestro padre interior tiene dos funciones básicas: darnos seguridad y amor. Nos centraremos aquí en esa primera función de seguridad que tan necesaria es para nuestra autoestima y manera de relacionarnos con el mundo y con nosotros mismos.

En efecto, todos necesitamos tener una guía interior que nos indique cómo funciona el mundo y cómo debemos funcionar nosotros en él, que nos proporcione una estructura clara y segura, con normas e indicaciones fundamentadas. Esta función de estructuración interna y externa, de orden y protección la realiza lo que conocemos como nuestro Padre Crítico (PC).

Este PC es en realidad como una base de datos interiorizada, compuesta por creencias, valores y objetivos sobre lo que SE DEBE HACER en la vida para sentirnos seguros y protegidos, solos y en compañía. Por ejemplo, el PC nos invita a hacer ejercicio, a comer sano, a terminar nuestras tareas domésticas, a responder un correo en el trabajo. Y no solo eso, nos indica cómo hacerlo, cuando hacerlo, con quien hacerlo. En un plano más general, nuestro PC nos ayuda a elegir una buena pareja, un buen trabajo, a poner límites a los demás y a nosotros mismos.

Cuando esta función de protección nos da seguridad, y efectivamente nos orienta saludablemente en nuestras vidas, decimos que estamos en nuestro Padre Crítico Positivo. Pero esto no ocurre siempre así.

En muchas ocasiones, nosotros podemos ser nuestros peores enemigos. Podemos criticarnos severamente, agobiarnos, exigirnos en exceso, y presionarnos hasta la extenuación. Cada decisión vital, por banal que sea, puede convertirse en un verdadero calvario. “¿Estaré tomando la MEJOR de las decisiones?”, “¿Estaré alcanzando la excelencia?”.

Muchas veces nuestro PC tiene unas ideas demasiado rígidas, nos plantea objetivos inalcanzables, y se convierte en un duro censor de nuestras conductas y actitudes vitales. “Soy un vago, porque no he aguantado lo suficiente en el gimnasio”, “soy un egoísta porque yo quiero hacer esto y ella no”, “soy un imbécil, debería haberme dado cuenta de esto antes”, “lo voy a hacer fatal, porque en realidad no valgo para esto”, “soy un fraude”, “nada me sale bien”…

Este PC negativo, puede realmente arruinarnos casi cualquier experiencia vital. Puede bloquearnos por miedo a auto-defraudarnos, puede llevarnos hasta el límite de nuestra energía, haciéndonos caer enfermos. Puede no permitirnos disfrutar de cualquier éxito que logramos porque “nunca es suficiente”, cualquier reunión social en la que podemos sentirnos tensos por mostrar la imagen perfecta, se convierte en una dura prueba.

Pero también puede confundirnos. Es posible que nuestro PC en lugar de ser muy exigente, sea demasiado laxo, y nos ofrezca caos o desorientación. En estas ocasiones, podemos sentirnos perdidos, confusos, y conectar con el caos y la indefensión. Es como si nuestro PC no contase con las normas y herramientas apropiadas para actuar en determinadas situaciones. Por ejemplo, podemos embarcarnos en una reunión social, y no cumplir con las normas establecidas, haciendo que “todo valga”, interrumpiendo al otro mientras habla, abusando de su hospitalidad. Como es normal, un PC demasiado laxo no favorece la integración en sociedad, ya que los demás pueden percibirnos como egoístas o inadaptados. También con un PC laxo podemos vivir una vida desordenada y caótica, en horarios, actividades perjudiciales…

Y es que todos necesitamos una guía para vivir en sociedad, y al igual que los niños que no tienen un marco claro de referencia se sienten perdidos y desencajados, a los adultos puede ocurrirnos lo mismo.

¿De dónde viene este Padre Crítico? Nuestro Padre Interior se ha ido formando a partir de los modelos que hemos recibido de nuestro entorno. Hemos ido copiando de nuestras figuras de protección y referencia, estas maneras de protegernos y guiarnos. Es decir, nos cuidamos ahora tal y como nos cuidaron entonces. Nuestros padres fueron nuestros primeros guías, por lo que es posible que la manera que tenemos de cuidarnos, coincida con la suya. Pero no sólo, podemos haber copiado estos comportamientos, valores y actitudes de un marco más amplio: de personajes de película que nos ofrecían confianza, de profesores, abuelos, tíos, amigos, y aun más ampliamente, hemos ido interiorizando las normas, las tradiciones, los valores del medio social en el que crecimos.

A medida que vamos creciendo y consolidando nuestro PC, cada vez necesitamos menos la guía de nuestros cuidadores primarios y vamos ganando en autonomía y auto-cuidado.

¿Podemos cambiar nuestro Padre Crítico? Pues yo creo que sí, en mi experiencia, es posible reconstruir un PC saludable que nos oriente y de confianza. ¡Porqué no dedicar un tiempo a observar a este colega tan importante para nuestra seguridad vital!

Para empezar, podemos TOMAR CONSCIENCIA de cómo funciona nuestro PC. En realidad, gran parte de los mensajes que nos lanzamos en nuestro día a día, están tan normalizados, que casi no nos damos cuenta ni de que están. Así que ver lo que realmente nos estamos diciendo, cómo nos estamos protegiendo, puede resultar muy útil. Esto en sí mismo es ya una labor de re-estructuración del PC, pues poniendo nombre y comprendiendo cómo funcionamos, nos proporcionamos una guía y una base segura para comprendernos y cuidarnos. Vamos recorriendo las creencias limitantes que están en la base de nuestras decisiones: “tengo que ser la mejor”, “tengo que caerle bien a todo el mundo”, “tengo que decir siempre que sí”…Me resulta muy enriquecedor acompañar a mis pacientes mientras realizan este descubrimiento.

El Análisis Transaccional describe cinco creencias limitantes que muchos tenemos interiorizadas en nuestro PC. Estas creencias tienen en el fondo el objetivo de ser aceptado en sociedad, en nuestras familias, y las hemos ido recogiendo a lo largo de nuestro aprendizaje vital. Todos responden a la siguiente frase: “SERÁS ACEPTADO SI…”:

ERES PERFECTO: esta creencia invita a que seamos excelentes, a que hagamos las cosas con eficiencia, no permitiendo a las personas cometer y aprender de sus errores. Cada error es vivido como un gran fracaso. Las personas que tienen interiorizada esta creencia, raramente disfrutan de sus logros, y viven en un estado de exigencia interna casi constante. Pueden haber recibido mensajes del tipo “tienes que ser el mejor”, “las cosas se tienen que hacer bien siempre”, “no seas torpe”…

TE DAS PRISA: es decir si eres rápido y haces las cosas a un ritmo acelerado, si llegas a todo. Las personas con esta creencia, viven en un estado de alerta y tensión muy alto, les cuesta mucho contactar con la experiencia, pues todo lo que hacen lo hacen a la carrera, sin poder disfrutar y relajarse. Los mensajes que han podido recibir son “eres lento”, “tienes que darte prisa”, “no hay tiempo para todo”…

COMPLACES: es decir si vives tu vida atendiendo a las expectativas de los demás. Esto es agotador, porque uno vive pendiente todo el día de “caer bien al otro”, ayudarle, comprenderle, atenderle. Olvidándose casi por completo de ser ellos mismos y expresar sus necesidades. Los mensajes que han podido recibir de su entorno son “no eres bueno”, “eres un egoísta”, “piensa siempre primero en los demás”:..

ERES FUERTE: esta creencia viene referida a la necesidad de que las personas no muestren sus verdaderos sentimientos, ofreciendo una imagen de falsa autosuficiencia y coraje. Las emociones son reprimidas por lo general. Los mensajes recibidos pueden ser del tipo “llorar es de débiles”, “enfadarse es peligroso”…

TE ESFUERZAS PERO NO LO LOGRAS: muchas personas viven esforzándose constantemente por lograr objetivos que por norma general no acaban por conseguir. En este caso, el peligro es lograrlo, generalmente por temor a hacer daño a alguien, pero existe una obligación a esforzarse mucho a pesar de todo. “no lo conseguirás, pero inténtalo”, “no vas a poder, pero tienes que esforzarte”, “yo no lo conseguí, inténtalo tú”…

Una vez que hemos tomado consciencia sobre los contenidos de nuestro PC, una labor importante es RECONCIALIARSE con él. Aunque una vez que nos demos cuenta de que nuestro PC puede ser realmente agotador, podemos sentir un deseo de “echarle fuera”, es importante que le aceptemos y hasta que podamos agradecer su labor a lo largo de nuestra existencia. En realidad, este PC, quiere lo mejor para nosotros, y su exigencia y crítica, tienen un sentido claro, espera que demos lo mejor de nosotros para conseguir la felicidad. Así lo aprendieron y muchos son los éxitos y beneficios que nos ha dado. Un alto cargo profesional, muchos amigos…Es importante por lo tanto agradecernos su labor.

Y por último, en terapia trabajamos para ACTUALIZAR a este Padre Crítico. Quedándonos con lo que nos sirve y sustituyendo todas las creencias y exigencias limitantes por otras más saludables. Esto se conoce como dar permisos a nuestro PC.

Los principales permisos para nuestro PC son:

PUEDES EQUIVOCARTE, APRENDER, Y DISFRUTAR DE TUS LOGROS. En terapia vamos acompañando a nuestro paciente a que sea más indulgente con sus errores, a que los pueda ver desde un prisma nuevo, y aprender de cada experiencia. Igualmente con el trabajo, podemos ir aprendiendo a sentirnos pleno con las cosas que conseguimos, aprendiendo a gozar de nuestra manera de hacer las cosas.

PUEDES HACER LAS COSAS A TU RITMO. Podemos probar a detenernos unos minutos y escucharnos por dentro a escuchar nuestras sensaciones corporales…Y desde esta escucha interior, accionarnos y movernos en el mundo.

PUEDES SER TU MÍSMO: Hay una frase muy potente que empleo muy a menudo en terapia que dice “Asegúrate de que cuando dices que SÍ a otro, no estás diciéndote que NO a ti mismo”. Es decir el trabajo consiste en ponerse a uno mismo en primer lugar, aprender a descifrar lo que es importante para nosotros, lo que nos gusta, lo que nos hace felices. Y por supuesto aprender a ponerlo en práctica en nuestra interacciones con los demás. El temor a ser egoísta se esfuma cuando comprendemos que nuestro bien, por lo general, suele ser bien acogido por el otro. Aunque también es cierto que a veces, podemos entrar en conflicto. En este sentido es importante aprender a gestionar bien las diferencias y comunicar al otro nuestras razones y motivos, desde el respeto y la autenticidad. Los acuerdos son también muy útiles.

PUEDES EXPRESAR TUS EMOCIONES, y mostrar lo que verdaderamente sientes. Este acompañamiento es muy gratificante, en terapia es un placer ayudar a mis pacientes a que contacten con lo que están sintiendo, y puedan ir expresándolo a su ritmo y con la seguridad de no sentirse juzgados, si no escuchados, comprendidos y acompañados.

PUEDES CONSEGUIRLO, organizarte, y triunfar. Se trata de ayudar a las personas a que estructuren a su PC para que puedan adquirir las habilidades necesarias para conseguir sus objetivos. A que conecten con su poder personal. Existen varias técnicas y procesos muy potentes, que pueden ayudar a superar bloqueos, conectando con los recursos propios que todos ya tenemos.

  HOY VOY A CONSEGUIR

Contar con una guía interior potente, clara, flexible que nos de estructura y seguridad de una manera respetuosa para nosotros mismos y para los demás, puede ayudarnos a sentirnos mejor en casi cualquier situación que se nos presente, favoreciendo de esta manera una sana autoestima y acompañamiento. Creo que merece la pena detenerse a comprender y poner de nuestro lado, a este padre interior tan importante para nuestra felicidad y que nos acompañará a lo largo de todo el camino.

Lucía Camín Cañellas

Psicóloga y Psicoterapeuta

Referencias que he utilizado para este artículo:

El libro: “It´s never too late to be happy”, de Muriel James.

El libro: “AT HOY”, de Ian Stewart y Vann Joines

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