Psicólogos Madrid opiniones

Psicólogos Madrid Opiniones. Es posible que estés pensando en comenzar tu terapia pero tengas dudas. En ese caso, te presentamos los testimonios de algunos pacientes que han hecho terapia con nosotros, para que puedas conocer cómo han vivido su terapia, qué problemas tienen y qué han conseguido.

Sin duda, sus opiniones son muy importantes. Ya que reflejan el resultado de nuestro trabajo. Y sobre todo porque nos es muy grato observar cómo muchas personas han podido resolver sus dificultades y sentirse mejor.

Psicólogos Madrid

Estamos en el centro de Madrid, muy cerca del Bernabeu. Conoce nuestras instalaciones.

91 529 57 35 / info@alceapsicologia.com

Opiniones de Lucía Camín

  • Mercedes, 40 años. Empresaria y formadora. Para mí, Lucía es una excelente profesional. Ya que sabe acompañarte en tu proceso de trabajo personal sin invadir tu espacio ni generar dependencia emocional. Pues hace fácil lo complicado. Y te tiende la mano para que puedas recorrer tu propio camino. Sin duda, mi trayectoria terapéutica con Lucía ha sido excelente.

  • Javier, 30 años. Informático. Fundamentalmente una de los mejores decisiones de mi vida.

  • Carolina, 31 años. Psicóloga y psicoterapeuta. Este aprendizaje me facilita un espacio de supervisión profesional, ayudándome a posicionarme de una forma más sana, provechosa, productiva y profesional.

  • Amalia, 43 años. Psicoterapeuta. Sin duda he crecido en autonomía, he mejorado la relación conmigo misma y con los que me rodea.

  • Carmen, 37 años. Administrativa. Y así, me subí a ese avión diez años después.

Opiniones de Leire Villaumbrales

  • Berta, 35 años. Maestra. Para mí, su atención y acompañamiento en el proceso que he llevado a cabo han sido la clave. Pues me han ayudado a enfrentarme, conocerme y reconocerme de otra manera.

  • Teresa, 50 años. Diplomática. Gracias a Leire, he recuperado mi confianza, el sentido del humor y las ganas de afrontar nuevos retos. Ahora sé que de este duro recorrido saldré más fuerte y que lo que he perdido por el camino, me ha hecho mejor persona.

  • Rocío, 16 años. Estudiante de E.S.O. Sin duda mi experiencia ha sido excepcional y estoy muy contenta.

  • Daniela, 35 años. Italia. ” Y Leire llegó cuando ya no tenía fuerzas para encontrarme y cuando ya no me reconocía en la persona que pensaba que era. Y sí, ha sido un camino duro, con muchas cosas a las que enfrentarse…”

Opiniones de Inés Arregui

  • Sandra, 35 años. Márketing. Me ayudaste a reanudar mis ganas de vivir.

  • Grainne, 29 años. Old patterns that seemed so ingrained and stuck suddenly begin to loosen and shift. (Así, los antiguos patrones que parecían estar tan incrustados y atascados comienzan a soltarse y cambiar.)

Opiniones de Juan del Valle

  • Jorge, 41 años. Project Manager. Con Juan me vienen muchas palabras. Como: respeto, confianza, cuidado, escucha, humano. Y que te ayuda a resolver tus conflictos, algunos muy profundos.

  • Stine y Rodri, 37 y 38 años. Investigadora y técnico medioambiental. Pacientes en terapia de pareja. My husband and I did couple therapy with Juan and it has been a GREAT investment. (Con Juan, mi marido y yo hicimos terapia de pareja y fue una gran inversión.)

Opiniones de María Hurtado

  • Román, 35 años. Informático. Gracias a la ayuda de María, conseguí afrontar el día a día desde otra perspectiva. Así, superamos juntos ese bache.

  • Ana, 31 años. Agente inmobiliario exclusivo. En María encontré una terapeuta con mucha empatía, cariño. Y una voluntad de guiarme por un camino de liberación y aceptación.

  • Rocío, 32 años. Maestra. En mi terapia con María pude calmarme, ordenar mi cabeza, mi interior…

Opiniones de Andrea Castro

  • Gema, 34 años. Psicóloga y psicoterapeuta. Pues destaco de Andrea su presencia e implicación. También su confianza de manera incondicional en las diferentes etapas de mi proceso. Ya que siempre he sentido su profundo respeto y escucha a mis necesidades y a mi ritmo.

  • Carmen, 34 años. Arquitecta. Cuando comencé terapia con Andrea, comencé un camino en un ambiente que desde el primer día fue de cercanía. 

  • María, 30 años. Médica. Así, Andrea se ha convertido en “mi tiempo”. En ese momento del día que te dedicas, en el altavoz que te rebota aquello que eres, o que temes, o que quieres.

  • Miguel, 12 años. Estudiante. Para mí, la experiencia con Andrea fue buena y divertida. Aunque al principio me costó. Pero lo bueno era que podías contarle lo que quisieras y no pasaba nada. Y la mayoría de los días hacíamos dibujos.

Psicólogos Madrid Opiniones: Conoce todos los testimonios completos

Por si te interesa conocer los testimonios completos, te los dejamos aquí. Si tienes alguna duda, porfavor, contáctanos y estaremos encantados de atenderte.

También encontrarás más testimonios nuestros en la página de profesionales sanitarios Doctoralia.

Mercedes, 40 años. Empresaria y formadora.

Lucía es una excelente profesional, sabe acompañarte en tu proceso de trabajo personal sin invadir tu espacio ni generar dependencia emocional. Hace fácil lo complicado. Te tiende la mano para que puedas recorrer tu propio camino. Mis trayectoria terapéutica con Lucía ha sido excelente.

Jose, 30 años. Técnico en programación.

 Comenzar un proceso terapéutico con Lucía es, sin duda alguna, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Gracias a su amor, a su cariño y a su saber hacer, tuve un proceso de sanación y transformación muy profundo, gracias al cual ahora tengo una vida sana, nutritiva y muy plácida.

Conchi, 69 años. Jubilada.

Acudí por indicación de una amiga paciente de Lucía. Desde el primer momento me sentí acompañada y con un trato cercano. Me está ayudando mucho, día a día me siento mucho mejor . Gracias a Lucía y a su terapia que ha conseguido que mi ansiedad haya disminuido mucho. Muchas gracias.

Amalia, 43 años. Psicoterapeuta.

Hay tantos frutos: he crecido en autonomía, he mejorado la relación conmigo misma y con los que me rodean, he conseguido disfrutar de mi ser y de quien soy aceptándome imperfecta pero creyéndome tan valiosa como ahora sé que soy.

Carmen, 37 años. Administrativa, estudiante y soñadora.

“Y así, me subí a ese avión diez años después, me fui a Nueva York y me permití disfrutar y ver la vida con otra perspectiva. También me hice a entender a mí misma que esto también es para mí y que yo también me lo merezco.”

He pensado en mil formas de empezar esta carta. En una despedida uno intenta buscar las mejores palabras, las que se queden grabadas y hagan la despedida perfecta. Después de mucho pensar me di cuenta de que no era una despedida, de que era un comienzo y entonces todo fue más fácil.

Mis inicios

Entré por la puerta de Alcea, asustada y pensando: “Ya que he pedido la cita, vengo hoy, pero no me vuelven a ver más. ¿Qué hago yo contando mi vida a unos desconocidos?” Pero qué poco sabía yo. Qué poco sabía que esos desconocidos se iban a convertir en parte de mi familia, de la que creemos que elegimos. Pero en realidad tampoco elegimos, sino que vienen a tu vida porque así había de ser.

Mi primer aprendizaje

Las charlas individuales me ayudaron a arrancar y a coger confianza.Y las grupales me empujaron al infinito. Así, compartir este proceso con toda esta gente maravillosa ha sido lo mejor del camino. Empezar a hablar y ver esas cabezas asintiendo, me dio el indicio de que algo bueno venía: los oídos y los corazones estaban abiertos. Me enseñaron cosas tan importantes. Como que no puedes hacer que los demás actúen y se comporten como tú quieres. Pero que puedes tener el valor de ser quien tú quieres ser y entonces, entonces empieza lo maravilloso de este camino. Porque no pasas la vida sufriendo y esperando que cosas que no están en tu mano sucedan. Así pasas a ser tú el que haces que esto pase.

Segunda lección

La segunda cosa que aprendí también cambió mi perspectiva por completo. Porque no se trata de encontrar una felicidad completa ni en la terapia, ni en la vida. Es complicado, siempre hay baches, siempre hay curvas. Se trata de disfrutar al máximo cada momento bueno que tienes, con la gente que tienes. Pero estar preparado para cuando viene lo complicado. Y eso me dio Lucía y mucha gente aquí en Alcea: las herramientas para hacer frente a los problemas y muchas, muchas veces vencerlos. Y así, me subí a ese avión diez años después, me fui a Nueva York y me permití disfrutar y ver la vida con otra perspectiva. También me hice a entender a mí misma que esto también es para mí y que yo también me lo merezco. Y así grabé en mi mente este viaje como señal del cambio.

¡Gracias!

Y con todo este aprendizaje y todo este amor, aquí pongo un punto y seguido con Alcea y con Lucía y con el grupo. Seguido, porque no me voy a ninguna parte. Porque sigo con vosotros y vosotros seguís conmigo. Pero de otra manera, de la que me habéis enseñado. Queriéndome, ayudándome y permitiéndome seguir con mi apertura al mundo. He aprendido a volar y ahora no voy a parar, no quiero parar.
Gracias por todo. Hoy puedo decir con orgullo que mi vida es otra y esto te lo debo a ti y a Capita. (La paciente habla aquí de su grupo de terapia).

Carolina, 31 años. Psicóloga y psicoterapeuta.

Alcea supone para mí un espacio cálido, contenedor y nutricio, de permiso, de respeto y aceptación incondicional. Sin duda es un apoyo en la búsqueda del camino hacia el autoconocimiento y el orden de mi mundo interno. El uso del sí mismo de mi terapeuta y su capacidad para compartir conmigo son elementos claves. Ya que posibilitan que mi proceso terapéutico vaya de la mano de un proceso de aprendizaje y crecimiento para ambas, tanto a nivel personal como profesional. Pues las vivencias de ese aprendizaje me facilitan un espacio de supervisión en el área profesional como terapeuta. Y lo hacen ayudándome a posicionarme de una forma más sana, provechosa, productiva y profesional ante el proceso de los clientes a los que acompaño en su proceso terapéutico. Sólo tengo palabras de gratitud para el elenco de profesionales del centro.

Javier, 30 años. Informático.

Tras el proceso de terapia iniciado en Alcea, comencé a sanar mis heridas gracias al amor, el cariño y el cuidado que recibí por parte de Lucía y que ahora es el que yo me doy. Ahora tengo una visión mucho más positiva, sanadora y feliz, tanto de la vida como de mí mismo. Una de los mejores decisiones de mi vida.

Berta, 35 años. Maestra.

Hace un tiempo ocurrieron en mi vida una serie de hechos que se concatenaron en poco tiempo. Esto me hizo sentir que estaba perdida; me encontré sin objetivos y con la sensación de que esos frentes que se me abrían no era capaz de abordarlos y me sentía ahogada por ellos. Por suerte escuché a una buena amiga que había pasado en su momento por una situación parecida, ella me dio el contacto de ALCEA.

Mi contacto con la terapia

Desde el primer momento de contactar con ellos sentí cercanía y confianza, importante para atreverme a dar el paso e iniciar un camino desconocido hasta ese momento para mí.
Su atención y acompañamiento en el proceso que he llevado a cabo han sido la clave. Me han ayudado a enfrentarme, conocerme y reconocerme de otra manera.
Simplemente creo que fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Sólo puedo daros las gracias.

Teresa, 50 años, diplomática.

Recurrí a Alcea en una situación de acoso, que me convirtió en una persona diferente y me hizo perder mi propia identidad. Por primera vez en mi vida, me sentía paralizada por el miedo, obsesionada con mi situación. Hasta el punto de no poder pensar en otra cosa, derrotada e indefensa. Mi único objetivo era escapar de mi acosador. Aun renunciando a mí misma y a una vida que me había costado mucho construir. Había perdido totalmente el control, la autoestima y la confianza en mí misma y en los demás.

Mi experiencia como expatriada

Estando lejos de España, de mi familia y amigos, Alcea me proporcionó la facilidad de una terapia a distancia, por Skype, que ha sido esencial en mi recuperación. Durante un año y medio, Leire, mi psicoterapeuta, me ha guiado en un viaje interior. En el que he aprendido a explorar mis miedos, mis necesidades y mis límites. Me ha dado herramientas para protegerme y buscar ayuda. Y lo ha hecho con empatía, cercanía y total disponibilidad. Gracias a Leire, he recuperado mi confianza, el sentido del humor y las ganas de afrontar nuevos retos. Ahora sé que de este duro recorrido saldré más fuerte y que lo que he perdido por el camino me ha hecho mejor persona.

Daniela, 35 años. Italia.

A veces piensas que puedes con todo…te han un poco acostumbrado a ser la mujer que sola puede levantar el mundo y no necesita a nadie para ir adelante. Y sigues. Hasta que la carga se te hace insoportable y alguien te ayuda a ver las cosas de una forma diferente a la que estabas acostumbrada hasta entonces.

Mis inicios con Leire

Leire llegó cuando ya no tenía fuerzas para encontrarme y cuando ya no me reconocía en la persona que pensaba que era. Ha sido un camino duro, con muchas cosas a las que enfrentarse. Adioses, puertas que cerrar, esquinas que limpiar, lágrimas, sonrisas y bienvenidas, … Pero gracias a ella _y con ella_ y a sus técnicas y a su experiencia, he logrado encontrar una nueva dimensión de mí que ha hecho las paces con (casi 🙂 ) todo el pasado. y que mira al futuro limpia de suciedades que me ataban a un presente que no me aportaba nada.

El miedo a enfrentarme con cosas que no quería sacar a la luz se ha ido transformando poco a poco en ganas de sanarlas y vivir sin un peso más mi vida. Mirar al pasado, presente y personas con ojos distintos. y no tener más ardores de estómago y rabias reprimidas. Tener las herramientas para ver, sanar e ir adelante.

Gracias a Alcea

Alcea, Leire y Lucía han sido mi punto de partida para un nuevo modo de ver y vivir la vida. Una cueva donde refugiarme y unos brazos que me han dado el apoyo que necesitaba. Ha sido un viaje precioso donde ambas me han tenido por mano y han estado a mi lado en todo momento como sombras de luz. Volvería a recorrer otras mil veces este camino si me lleva hasta donde me ha llevado. Gracias. Infinitas.

Sandra, 35 años. Márketing.

Primero, me ayudaste a reanudar mis ganas de vivir cuando me encontraba en un pozo tan profundo que mi existencia no tenía sentido.
Y me ayudaste a superar el duelo de un ser muy querido.
También, me ayudaste a entender y exteriorizar mis sentimientos más negativos.
Y por último, me ayudaste a cambiar mis roles en la vida con mis personas queridas.

Grainne, 29 años.

Therapy with Inés is alchemy. In her safe and nurturing presence, old patterns that seemed so ingrained and stuck suddenly begin to loosen and shift. The transformative and healing space she creates is the best gift you can give yourself, and for me it was vital.

Sin duda la terapia con Inés es alquimia. Con su presencia segura y nutricia, los antiguos patrones que parecían estar tan incrustados y atascados comienzan a soltarse y cambiar. Así, el espacio sanador y transformador que ella crea es el mejor regalo que te puedes hacer y para mí fue vital.

Jorge, 41 años. Project Manager.

Si necesitas ayuda, creo que es de lo mejorcito que te puedes encontrar en Madrid. Ya que es un formidable profesional con muchísimo conocimiento.
Con Juan me vienen palabras como … respeto, confianza, cuidado, escucha, humano, y que te ayuda a resolver tus conflictos, algunos muy profundos.
Gracias de nuevo, Juan.

Stine y Rodri, 37 y 38 años. Investigadora y técnico medioambiental. Pacientes en terapia de pareja.

I highly recommend Juan Del Valle! My husband and I did couple therapy with him for about 8 moths and it has been a GREAT investment. As I am not a native Spanish speaker we did it in English which was very comfortable.

¡Recomiendo totalmente a Juan Del Valle! Pues mi marido y yo hicimos terapia de parejas con él durante 8 meses. Sin duda fue una GRAN inversión. Como yo no soy española nativa, la hicimos en inglés y fue muy cómodo.

Rocío, 32 años, maestra.

De alguna manera quiero plasmar mi experiencia con la psicoterapia, en concreto con María Hurtado de Mendoza.
Desde hacía tiempo sentía curiosidad por este tipo de terapia y finalmente me convencí a hacerlo. Estaba es un momento difícil para mí y muy revuelta emocionalmente.

Mi terapia con María me sirvió para calmarme, ordenar mi cabeza, mi interior y, sobre todo, para aprender a gestionar las cosas de diferente manera y ver que la vida puede ser más bonita de lo que nos pensamos a veces.
Si tuviese que resumir mi experiencia con tres palabras serían: paciencia, calma y positivismo.
Gracias María.

Román, 35 años. Informático.

Me llamo Román y conocí a María en 2010, cuando atravesaba una situación muy difícil en mi vida. Con 28 años, después de 3 años de matrimonio, todo se hundió. Mi pareja llegó incluso a intentar suicidarse en más de una ocasión. Todo parecía irnos bien pero, sin saber cuál era el motivo, cualquier cosa desencadenaba discusiones.
Gracias a la ayuda de María, conseguí afrontar el día a día desde otra perspectiva. Superamos juntos ese bache.

La terapia con María

Fue tan grande la conexión que años más tarde, tras diagnosticarme dos enfermedades raras, volví a contactar con María para que me ayudara nuevamente a superarlo.
María consiguió que apartara de mí la agresividad y aceptara mi nueva situación.
La terapia no se limitaba simplemente a llegar a un despacho, sentarme y hablar. Era mucho más, siempre te entendía y tenía las palabras que necesitabas oír en cada momento.

A día de hoy…

Hoy, después de 7 años, puedo decir que conocer a María ha sido de las mejores cosas que me han podido pasar.
Sin duda, deja marca.

Ana, 31 años. Agente inmobiliario exclusivo.

Mi nombre es Ana, soy rumana emigrante y trabajo desde siempre de cara al público. Trabajo con personas adelantándome a sus necesidades y ayudándoles a tomar las decisiones correctas. En mi país la educación sentimental brilla por su ausencia. Y necesitaba ayuda. Estaba asustada… aterrada y me sentía muy, muy culpable con el peso del mundo sobre mis hombros. Quería cambiar mi vida.

Mi experiencia previa

Estuve con el psiquiatra con tratamiento de depresión como dos años. Me tomé las pastillas como una chica buena todos los días, con mucha voluntad de salir de la bolsa de plástico en la que me sentía metida, sin poder respirar y ¡¡¡sin que nadie escuchara mi desesperación!!! ¡¡Salí un día del gabinete del psiquiatra con el alta!! Estaba bien desde el punto de vista químico (…) Pero, aun así, me sentía sola, incomprendida. Aun así, estaba decidida a lograr entenderme a mí misma por lo menos.

Mis inicios en terapia

Me recomendaron terapia con psicólogo al que fui y estaba bien.¡¡Pero mi problema era del alma!! Así que una amiga me recomendó terapia emocional. Fue así como conocí a ALCEA y a mi terapeuta Maria.

A través de mi terapia, descubrí facetas y sentimientos míos escondidos, enterrados. No tenía ni idea de que estaban allí, raspando de los cajones y detrás de las puertas de mi ser, arañando y dañando mi alma desde el interior.

Sobre María

En María encontré una terapeuta con mucha empatía, cariño y voluntad de guiarme por un camino de liberación y aceptación. Aprendí a escucharme, a pensarme. Fui descubriendo poco a poco las respuestas a mis gritos internos, me entendí y empecé a amarme. Gracias a consejos y técnicas aprendidas con mi terapeuta, me volví a valorar, a entender, a aceptar y volví a mi camino de crecimiento personal.

El camino fue largo, faltaban muchas piezas del alma de una niña que tuvo carencias afectivas graves (son mías así que para mí son graves) y faltaba aprender a llevar mis cicatrices metafóricas sin miedo (…).

Gracias MARIA y gracias ALCEA.

Es una bendición haberla conocido. El trabajo y los resultados fueron espectaculares, dado que yo puse tantas ganas y predisposición como mi terapeuta a lo largo de todas las sesiones. Con paciencia y cariño empezó a verse solución y curación.

Gema, 34 años. Psicóloga y psicoterapeuta.

El acompañamiento que ha realizado Andrea conmigo ha sido y es como un viaje de descubrimiento continuo para mi. En mi caso, he podido trabajar y enfrentar diferentes situaciones y heridas emocionales que desde mi infancia me estaban haciendo sufrir en mis relaciones. He aprendido a ponerle palabras a lo que sucede en mi interior, conectarlo a nivel emocional y corporal, y por tanto, conocerme mejor a mi misma. Este proceso me ha servido para encontrar un mayor equilibrio en diferentes aspectos de mi vida, como mi bienestar emocional o mis relaciones personales.

Como profesional de la Psicoterapia destaco de Andrea su presencia, implicación y confianza de manera incondicional en las diferentes etapas de mi proceso terapéutico, donde siempre he sentido su profundo respeto y escucha a mis necesidades y a mi ritmo de trabajo.

Carmen, 34 años. Arquitecta.

Nunca me había planteado hacer terapia. Me parecía que eso era para otra gente. Pero después de una larga temporada dura de mi vida, en la que me repetía a mí misma demasiadas veces “no puedo más”, tomé la decisión de empezar.

Cuando comencé terapia con Andrea, comencé un camino en un ambiente que desde el primer día fue de cercanía. No fue fácil, muchas veces me frustré queriendo entender el funcionamiento, el mecanismo, lo que había que hacer. Me preguntaba a menudo cuándo iba a llegar a la meta. Poco a poco fui avanzando, sintiéndome acompañada. Y sin darme cuenta el cambio que buscaba empezó a suceder, sentí que me despedía de algo viejo y que algo nuevo llegaba.

Ahora me siento agradecida conmigo misma de haber dado ese paso.

María, 30 años, médica.

Llevaba varios meses intentando “estar mejor”, la solución que todo el mundo te da cuando lo pasas mal. Y aunque yo tenía la suerte de tener gente buena a mi lado, que me cuidaba, no lograba curar una herida que se abrió después de dejar mi relación de pareja. Nunca he sentido una tristeza tan honda, casi como ausencia total de todo.

Sobre la terapia

No sé decir cómo, ni en qué momento exacto la terapia ha conseguido que vuelva a disfrutar con las cosas con las que ya no disfrutaba o por qué dejé de llorar y empecé a notar una cicatriz en el lugar del corazón donde notaba un vacío, o el proceso por el cual ahora siento aquellas cosas que antes ni me paraba a sentir, que puede que reprimiera, o que obviara….aún estoy aprendiendo. Sigo aprendiendo a saber quien soy y a manejar las miles de cosas que siento. Andrea se ha convertido en “mi tiempo”, en ese momento del día que te dedicas. En el altavoz que te rebota aquello que eres, o que temes, o que quieres….. Y ¿sabes lo mejor? ….. no pasa nada si no se puede solo, puede ser incluso mejor.

Sonia, 46 años. Maestra de infantil.

Sería complicado expresar con palabras el resultado de la terapia que sigo con Andrea desde hace casi tres años ya… Pero realmente puedo decir que, aunque el proceso ha sido intenso y a veces largo, cuando miro hacia atrás siento que he avanzado en mi evolución personal… Y no sé si será en mucho o en poco pero el caso es que la sensación que tengo es que, sin duda, no hubiera llegado hasta aquí sin la inestimable ayuda de mi terapeuta, y en muchas ocasiones hasta más que eso.

Sobre la psicoterapia humanista

Para mí la psicoterapia humanista ha encajado en mi proceso como ayuda incuestionable, adentrándose en mi interior, puliéndome por dentro, sirviéndome como cincel moldeador, ayudándome a sostener aspectos de mi sombra, circunstancias de mi vida que no sabía muy bien cómo convivir con ellas…Y aún sigo en el proceso pero por fin, siento que algo me está ayudando a entenderme y a aceptarme y eso me encanta…

Francamente una de las mejores decisiones que tomé en su momento fue ayudarme apoyándome en los profesionales de este centro terapéutico. Gracias siempre, Andrea

Miguel, 12 años. Estudiante.

Mi experiencia con Andrea fue buena y divertida, aunque al principio me costó un poco. Lo bueno era que podías contarle lo que quisieras y no pasaba nada. Podías hacer lo que quisieras y la mayoría de los días hacíamos dibujos.

Janeth Ballesteros, 42 años. Ama de casa.

Mi experiencia terapéutica ha sido muy útil. He podido descargar todas mis preocupaciones, frustraciones e inquietudes. Durante las sesiones semanales mi terapeuta me ayudaba a encontrar el verdadero conflicto personal que me invadía y me hacía reflexionar acerca de mi propia responsabilidad sobre ellos. También recuerdo que en una de las sesiones pudo detectar que yo conectaba la ira con una fuente poderosa de energía. Jamás había sido consciente de ello.
En general, mi paso por la terapia psicológica me ha servido mucho. No digo que ahora no tenga conflictos pero sé que tengo herramientas para manejarlos y no permitir que ellos me invadan y sentirme una víctima.

Pedro.

Yo atravesaba una mala época en la cual no sentía ganas ni de vivir. Y era algo que primero me asustaba y aparte me producía un sensación de incapacidad para ponerle nombre a mis sentimientos. Tan sólo pensaba en un gran nivel de ansiedad que no sabía ni controlar ni hacer remitir.

Así que acudí a la psicología como último recurso, puesto que yo no me veía capaz de solucionar mis problemas por mí mismo. Porque ni siquiera sabía qué me sucedía. Recuerdo llegar sin saber muy bien qué contar o si sería juzgado y millones de dudas.

Mis aprendizaje en terapia

Eso no fue así, ya llevo casi 3 años puesto que me ha costado bastante salir de mi pozo pero creo que sin ella no sería capaz de haberlo hecho y por ello le estoy eternamente agradecido. Las cosas no se solucionan de un día para otro y eso lo sabía. Pero yo recuerdo que cada vez que salía de mi sesión podía respirar un poco más tranquilo. Y he empezado a saber ponerle nombre a mis sentimientos, a saber controlarlos y un montón de cosas más. A día de hoy he reducido mis sesiones mensuales a la mitad. Quizás porque aún considero que la necesito y aunque sea un proceso lento, es muy satisfactorio verlo por uno mismo y tener la confianza que yo tengo en mi terapeuta también increíble.

Y ahora…

De tal manera que cuando voy, me siento en un espacio muy cómodo. Y se me hace fácil plasmar mis preocupaciones aunque a veces no sabes ni tú mismo cuáles son. A día de hoy estoy incomparablemente mejor que desde aquel primer día. Y de verdad que estoy muy contento de poder contar con una profesional como mi terapeuta que creo ni que ella se imagina lo que ha conseguido ayudarme.

Cecilia, 25 años. Psicóloga.

Sumergirse en un proceso terapéutico no es fácil. Por muchas ganas o motivaciones que existan. Ya que requiere siempre un pequeño empujoncito, un arriesgarse a explorar, un estar dispuesto a conocerse, a integrar. Después de 2 años, puedo decir con seguridad que el mío ha sido precioso.

Mi aprendizaje

Miro atrás y siento un gran orgullo por lo que he descubierto, lo que he aprendido, pero sobre todo lo que he vivenciado. Orgullo porque sé que es fruto de mi curiosidad y de mi empeño. Pero también de mi dolor y mis heridas, porque es fruto de mí misma, al completo. No soy una persona nueva, ni una versión mejorada. Sino que soy mucho más YO de lo que me he permitido ser nunca, al menos hasta ahora. Y eso, que tan simple suena, es la diferencia entre sobrevivir y SER.

Mi experiencia como psicóloga en terapia

No puedo evitar reconocer que, además de persona, soy psicóloga. Y que mi visión del proceso con mi terapeuta, también incluye una admiración a la profesional que es. Porque siempre he sentido y comprobado que su acompañamiento era respetuoso y que tenía todo aquello que yo considero valioso en un terapeuta. Como persona, como Cecilia, tendría tanto que expresar que las palabras se quedan cortas, aunque lo voy a intentar.

El espacio sin juicios

El mejor regalo que yo he recibido en mi proceso ha sido el de un espacio sin juicios. Un espacio de aceptación sin condiciones, un espacio seguro y muy cuidado. Mi terapeuta ha hecho siempre que este regalo fuera posible. Pero a la vez, increíblemente, me ha permitido ser responsable de mi proceso. Y sentir que era YO la que avanzaba, la que experimentaba.

Gracias

Y gracias a eso ahora siento ese orgullo del que hablaba antes. No es fácil ser terapeuta, facilitar un espacio así, proponer tareas o formas de trabajo personal y a su vez, transmitir a la persona que es SU proceso, SU experiencia y SU mérito. Transmitir a la persona la creencia sincera de que la capacidad de crecimiento está en ella. Que la fuente de conocimiento es ella misma, y que la guía la lleva dentro. Cuantísimo respeto, humildad y aprecio va implícito en todo eso. Lo he agradecido y lo sigo agradeciendo profundamente.

Y más gracias

Gracias al proceso personal y tu acompañamiento, me he sorprendido a mí misma haciendo y decidiendo aspectos de mi vida de una forma mucho más sincera y respetuosa conmigo. Con más confianza en esas intuiciones tan mías y con mucha más conciencia. Es decir más conectada con mi “ser-aquí”, con mi esencia. ¿Que tendré muchos otros asuntos que trabajar a lo largo de mi vida? Por supuesto, pero ahora sé lo que es sentirse satisfecha. Y cuidar mis tiempos y mis necesidades; lo demás irá viniendo. Como decía, no es fácil sumergirse en un proceso terapéutico. Pero no puedo imaginar mejores condiciones ni mejor acompañamiento que los que he tenido contigo, para arriesgarme, para aceptarme, para SER YO.

Elisa.

Hace un tiempo que comencé las sesiones en Alcea. Al principio acudí un poco expectante pues no sabía cómo se desarrollarían las sesiones ni cómo me encontraría de a gusto con mi terapeuta. Pero, aunque el proceso ha sido largo y en algunas temporadas un poco difícil, ella lo pone muy fácil, transmite confianza, empatía y, sobre todo, mucha serenidad.
Con toda seguridad puedo decir que hay un antes y un después en mí tras haberla conocido, ahora puedo identificar qué es lo que quiero para mí, hacia dónde quiero ir y llevarlo a cabo.
GRACIAS.

Rocío, estudiante de 4º E.S.O.

Después de varios intentos fallidos con otros profesionales llegué a ALCEA por una recomendación y conocí a Leire. La química fue inmediata, que para mí es lo más importante, ya que es lo que hace que me sienta cómoda y me pueda abrir. Es una gran profesional, cariñosa y con pasión por lo que hace. Mi experiencia ha sido excepcional y estoy muy contenta.